Oscuro Claro
Las Royal Societies han moldeado la ciencia moderna, la industria y la cosmovisión del mundo. Según el historiador Dean Henderson en Linaje Real Wetiko y la Gran Remembranza, estas instituciones promovieron ideas sobre el hombre, la materia y el universo que atomizan la realidad y refuerzan el control de la Corona, convirtiendo la ciencia en un “caballo de Troya” ideológico.

Por Mente Alternativa

En su libro Linaje Real Wetiko y la Gran Remembranza, el historiador Dean Henderson (1) desarrolla una tesis amplia sobre el papel de las Royal Societies en la configuración del mundo moderno, no solo en el terreno industrial y científico, sino también en el ámbito filosófico y espiritual.

Henderson sitúa el primer gran punto de inflexión entre 1760 y 1840, cuando la Revolución Industrial cobró impulso en el Reino Unido utilizando materias primas saqueadas en Asia por la Compañía de las Indias Orientales. El vapor y la energía hidráulica fueron aplicados a la producción de hierro y a la manufactura química, mientras la industria textil encabezó el proceso. Gran parte del algodón y los tintes provenían de Bengala. Las fábricas de la Corona emplearon a siervos desesperados para operar las nuevas máquinas, consolidando así un modelo de producción centralizado.

Entre 1870 y 1915 se desarrolló la Segunda Revolución Industrial. Se perfeccionaron las herramientas mecánicas, se consolidó la estandarización, se generalizaron las piezas intercambiables y se hizo posible la producción en masa. Ferrocarriles y líneas telegráficas se expandieron por Europa, los sistemas de agua y alcantarillado fueron modernizados, y el petróleo fue descubierto y utilizado como nueva fuente de energía.

A mediados del siglo XX se produjo la Tercera Revolución Industrial, caracterizada por la sustitución de sistemas analógicos y mecánicos por sistemas electrónicos, digitales y finalmente computarizados, marcando el inicio de la Era de la Información.

Henderson señala además un segundo eje: la Royal Geographic Society habría promovido la narrativa de que los humanos evolucionaron a partir de los grandes simios. Afirma que, aunque posible, esta teoría no ha sido probada de forma concluyente debido a un registro fósil incompleto, cuestionamientos sobre la datación por carbono y la ausencia del “eslabón perdido”. Durante décadas, el Ramapithecus fue presentado como ese eslabón por antropólogos financiados por la Corona en Yale, liderados por Elwyn Simons. Sin embargo, investigaciones del bioquímico Allan Wilson y del antropólogo de Berkeley Vincent Sarich demostraron que el Ramapithecus era en realidad Sivapithecus, ancestro del orangután. Aunque inicialmente fueron desestimados por la comunidad científica dominante, la evidencia acumulada obligó incluso a Simons a admitir su error.

En el terreno de la física, Henderson afirma que la Royal Society of Physics promovió durante siglos la idea de que toda la materia estaba compuesta por partículas elementales altamente predecibles llamadas átomos, una creencia existente desde el siglo VI. A partir del siglo XIX surgieron cuestionamientos que dieron paso a la física subatómica: se identificaron protones con carga positiva y neutrones neutros, y luego partículas cada vez más pequeñas cuyas acciones no eran predecibles. Este proceso derivó en la teoría cuántica de campos, que sostiene que partículas e interacciones están vinculadas y que incluso el estado de ánimo del experimentador podría influir en los resultados, socavando las leyes financiadas por la Corona de Isaac Newton.

En la década de 1950 se desarrollaron aceleradores de partículas como CERN para colisionar quarks y leptones en busca de componentes aún más pequeños. Henderson describe esta empresa como extremadamente costosa y generadora de nuevas teorías como la teoría del campo unificado y la teoría de cuerdas, centradas en el bosón de Higgs, popularizado como la “partícula de Dios” tras el libro del mismo nombre del premio Nobel Leon Lederman, vinculado a la Universidad de Columbia.

Como alternativa, Henderson presenta la física del plasma, que considera que la materia consiste en electricidad más que en partículas. Esta corriente sostiene que existen cuatro estados de la materia: sólido, líquido, gas y plasma. Destaca a David Talbot y su Thunderbolt Project como pioneros. En astronomía, critica a la Royal Astronomical Society por respaldar la teoría del Big Bang —basada en la física de partículas y la teoría de la relatividad de Einstein— mientras los defensores del plasma argumentan que el universo es eléctrico, basado en plasma y en constante cambio, donde los fenómenos cósmicos responden a cargas eléctricas y tormentas de relámpagos cósmicos más que a explosiones.

En este punto resulta pertinente considerar la posible convergencia entre la tesis expuesta por Henderson sobre la primacía de la electricidad y el plasma como fundamento de la materia, y los desarrollos teóricos y experimentales de David Bohm y Jacobo Grinberg-Zylberbaum. Bohm demostró matemáticamente, a partir de su reformulación de la mecánica cuántica mediante el potencial cuántico, que la realidad observable emerge de un nivel más profundo de orden implicado, un campo subyacente donde la separación entre objetos es solo aparente. Por su parte, Grinberg desarrolló el concepto de la lattice y el campo sintérgico, proponiendo que el cerebro no genera la realidad, sino que interactúa con una estructura energética fundamental que da origen a la percepción y a la materialidad. Sus experimentos de correlación cerebral a distancia sugieren la existencia de un sustrato no local que conecta sistemas físicos separados, lo que implica un nivel de realidad más fundamental que la materia ordinaria. Desde esta perspectiva, la propuesta de Henderson de que la materia consiste esencialmente en electricidad organizada, en lugar de partículas sólidas independientes, puede interpretarse como una manifestación física observable de ese campo más profundo descrito por Bohm y explorado experimentalmente por el misteriosamente desaparecido Dr. Grinberg. En este marco conceptual convergente, la materia deja de ser una entidad fundamental y pasa a entenderse como una expresión emergente de configuraciones energéticas dentro de un campo unificado subyacente, lo que sugiere que las estructuras físicas, biológicas y conscientes podrían constituir diferentes niveles de organización de una misma realidad energética continua.

Volviendo al libro de Henderson, el historiador identifica un patrón en lo que denomina la “ciencia” de la Corona: explicaciones sobre el origen del hombre, la naturaleza de la materia y la creación del universo que, según él, tienden a disminuir a la humanidad, atomizar la realidad y presentar la creación de Wakan Tanka como resultado de eventos aleatorios, caóticos y violentos. Interpreta esto como la proyección de una cosmovisión oscura en un “caballo de Troya” científico destinado a desalentar el progreso real.

Finalmente, sostiene que la religión y la espiritualidad —que sitúa en Babilonia como instrumentos atribuidos a un grupo de poderosas deidades de la antigua mitología mesopotámica —sumeria, acadia, asiria y babilónica— consideradas descendientes de An (dios del cielo) y Ki (diosa de la tierra)— fueron utilizadas por la Corona en el Sacro Imperio Romano. Tras la condena de los templarios por la Iglesia Católica y la insuficiencia del protestantismo en generar culpa suficiente para disciplinar a los campesinos, y con el judaísmo movilizado ocasionalmente para generar simpatía pública, el control habría pasado a las Royal Societies y su visión maltusiana, supremacista de linaje y pesimista del mundo. Según Henderson, tras destruir la relación humana con la naturaleza mediante la agricultura, la Corona impulsó la urbanización para integrar a la población en corporaciones de la Corona, promoviendo una visión que reemplaza la idea de un Creador benevolente por una cosmovisión pagana sumeria y egipcia, utilizando la espada y la ciencia —las siete ciencias sagradas invertidas de los Nephilim— para asegurar la continuidad de su dominio.

Notas a pie de página

1. Dean Henderson: Royal Bloodline Wetiko & The Great Remembering; Chapter 10: The Royal Society; Kindle Edition, 2023.

Entre el Templo y la Logia: La llave oculta del imperio antihumano que perdura hasta nuestros días



Donar a Mente Alternativa
Artículos Relacionados
Total
0
Share