Oscuro Claro
Los primeros ejercicios nucleares conjuntos entre Francia y Alemania han desatado una tormenta en el tablero europeo, mientras el despliegue del misil hipersónico Oreshnik en Bielorrusia redefine los equilibrios de la disuasión nuclear en el continente.

Por Mente Alternativa

Los primeros ejercicios conjuntos de defensa nuclear entre la Fuerza Aérea de Francia y la República Federal de Alemania han quebrado un tabú estratégico que permanecía intacto desde la fundación de la Quinta República. Tal como informan RTVE y otros medios internacionales, dos cazas franceses Rafale —capaces de transportar misiles de crucero ASMP con ojivas termonucleares— y dos Eurofighter alemanes han realizado operaciones de reabastecimiento en vuelo en el espacio aéreo alemán, en una demostración sin precedentes de que la Bundeswehr está dispuesta a proporcionar sus fuerzas convencionales para una misión nuclear de las Fuerzas Armadas francesas . Este movimiento, gestado en el consejo ministerial franco-alemán celebrado en Brühl bajo la atenta mirada de Emmanuel Macron y Friedrich Merz, no es un mero gesto simbólico: es el primer latido de un nuevo corazón disuasorio europeo que late al margen de la tutela estadounidense, aunque sus consecuencias geopolíticas resuenen con la fuerza de un misil balístico. El anuncio de que soldados alemanes participarán en otoño en los ejercicios nucleares franceses «Poker», donde se practicarán ataques simulados contra objetivos en el territorio de Rusia y Bielorrusia, ha espesado la atmósfera estratégica de un continente que ya no puede fingir que la sombra de la guerra nuclear no se proyecta sobre sus fronteras orientales .

La decisión franco-alemana, enmarcada en el denominado «despertar estratégico» de Europa que Macron no cesa de invocar, supone un giro copernicano en la arquitectura de seguridad del Viejo Continente. Durante décadas, la disuasión nuclear europea dependió exclusivamente del paraguas estadounidense y de la disuasión independiente francesa, esta última concebida como un instrumento nacional intransferible. Sin embargo, la creciente incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos con la OTAN —un temor que Merz ha reconocido explícitamente— ha llevado a París y Berlín a explorar caminos inéditos . Alemania, que alberga ya bombas nucleares estadounidenses en la base de Nörvenich —la misma que durante la Guerra Fría sirvió para almacenar cabezas atómicas—, ha dado un paso al frente al ofrecer su territorio y sus medios convencionales para una misión nuclear francesa . Este gesto no es baladí: implica que la doctrina nuclear gala, tradicionalmente envuelta en un aura de soberanía nacional, se abre a una dimensión europea, aunque sea de forma limitada y sin ceder el control de las ojivas. La cooperación no implica la creación de un comando nuclear europeo ni el acceso alemán a los códigos de lanzamiento, pero sí establece una interoperabilidad que, en caso de crisis, podría resultar decisiva .

La capacidad ofensiva de este nuevo eje se concreta en los misiles ASMPA-R, cuyo alcance de 500 a 600 kilómetros y una potencia de 300 kilotones los sitúa en una categoría intermedia entre las armas nucleares tácticas y estratégicas . Para 2035, Francia prevé reemplazarlos por los ASN4G de cuarta generación, con un alcance que superará los mil kilómetros, lo que ampliará la sombra disuasoria sobre el este de Europa. Pero la respuesta rusa no se ha hecho esperar. Mientras los cazas Rafale sobrevolaban los cielos alemanes, Moscú y Minsk consolidaban su propia escalada nuclear con el despliegue de los misiles balísticos hipersónicos Oreshnik en territorio bielorruso, una medida calificada por el Kremlin como «extremadamente oportuna y adecuada» ante el espesamiento de las nubes nucleares sobre Europa . Según informes citados por fuentes internacionales, el Oreshnik tiene un alcance de hasta 5.000 kilómetros y puede viajar a velocidades superiores a Mach 10, lo que lo hace prácticamente imposible de interceptar, y su capacidad para portar múltiples ojivas de reentrada independiente convierte a cualquier país europeo —Polonia, Gran Bretaña, Francia o Alemania— en un blanco vulnerable a un solo ataque de esta brigada de misiles desplegada en suelo aliado .

Este tablero de ajedrez nuclear se ha visto enriquecido con las declaraciones de Finlandia, Lituania, Letonia y Polonia, que han manifestado su intención de permitir el tránsito o el despliegue de armas nucleares en sus territorios. Vilnius, que debería modificar su constitución para acoger ojivas atómicas, ya cuenta con una iniciativa parlamentaria en ese sentido, mientras que Riga no tiene prohibición legal alguna . La fiebre nuclear se extiende como un reguero de pólvora por el flanco oriental de la OTAN, y el ofrecimiento de Macron de extender el paraguas nuclear francés a otros socios europeos —Polonia, Países Bajos, Bélgica, Grecia, Suecia, Dinamarca y Noruega han respondido favorablemente— ha encontrado un terreno fértil en el temor a un abandono estadounidense . La paradoja es evidente: cuanto más se habla de autonomía estratégica europea, más se profundiza la dependencia de los arsenales nacionales y más se acelera una carrera de armamentos que amenaza con desbordar los mecanismos de control establecidos.

El simbolismo de la base de Nörvenich, donde se han realizado los ejercicios de reabastecimiento y donde se prevé el entrenamiento conjunto de tripulaciones, no es menor. Este enclave, que durante la Guerra Fría fue un puesto avanzado de la disuasión estadounidense, se convierte ahora en el escenario de una nueva era en la que Francia asume el papel de garante nuclear de Alemania en un gesto de confianza que solo se entiende a la luz de la fractura tras el fracaso del proyecto de caza europeo FCAS . La decisión de Macron de viajar a Alemania el 16 de julio, coincidiendo con los ejercicios, subraya la urgencia de un «despertar estratégico» que, sin embargo, parece más una reacción defensiva ante la agresividad rusa que un proyecto ofensivo de poder compartido. Merz, por su parte, ha insistido en que la cooperación nuclear con Francia «complementa y fortalece la disuasión de la OTAN», una declaración que busca calmar los ánimos en Washington y Bruselas, pero que no oculta la creciente desconfianza hacia el compromiso estadounidense .

En este contexto de tensiones crecientes, la decisión de Rusia de desplegar el Oreshnik en Bielorrusia no es una mera respuesta táctica, sino una declaración de principios sobre la nueva geografía de la disuasión. El misil, que entró en servicio activo en diciembre de 2025, representa la capacidad de Moscú para golpear el corazón de Europa en menos de veinte minutos, y su emplazamiento en suelo bielorruso —apoyado en infraestructuras nucleares de la era soviética que permanecían intactas— convierte a ese país en un portaaviones nuclear que apunta directamente al flanco más débil de la Alianza Atlántica . El hecho de que los ejercicios «Poker» incluyan simulaciones de ataques contra objetivos en el Estado Unión de Rusia y Bielorrusia revela que ambos bloques están jugando a un juego de disuasión recíproca que, sin embargo, se asemeja peligrosamente a una escalada incontrolada. La historia de la Guerra Fría nos enseña que los ejercicios nucleares conjuntos, lejos de disuadir, tienden a generar espirales de desconfianza que pueden desembocar en crisis reales. Pero a diferencia de aquella época, el sistema de control de armas está hoy en ruinas, y los tratados que limitaban el despliegue de misiles de alcance intermedio han sido abandonados, lo que deja a Europa expuesta a una nueva carrera de armamentos sin red de seguridad.

La respuesta rusa, sin embargo, debe ser leída no solo como una amenaza, sino también como una advertencia a la OTAN: la doctrina nuclear revisada por el Kremlin establece que cualquier ataque convencional a Rusia apoyado por una potencia nuclear será considerado un ataque conjunto, lo que reduce significativamente el umbral para el uso de armas atómicas . Al colocar a Bielorrusia bajo su paraguas nuclear, Moscú no solo protege a su aliado más fiel, sino que también extiende su disuasión hasta las fronteras de Polonia y los países bálticos, lo que convierte cualquier movimiento de la OTAN en esa región en una apuesta de alto riesgo. La decisión de Alemania de integrarse en los ejercicios nucleares franceses, aunque se presente como un paso gradual hacia una «nueva doctrina», podría ser percibida en Moscú como un cerco estratégico que justifica la militarización del espacio bielorruso. En este juego de espejos, cada movimiento de un lado encuentra su réplica en el otro, y el resultado es un continente que se prepara para un conflicto que nadie desea pero que todos temen.

El artículo periodístico que informa de estos hechos, publicado por RTVE y otras agencias internacionales, adquiere una relevancia capital en este contexto. Al describir los ejercicios franco-alemanes y el despliegue del Oreshnik, no solo narra un evento militar, sino que traza el mapa de una nueva Europa dividida por fronteras nucleares . Las fuentes consultadas, desde la agencia DPA hasta la AP, coinciden en señalar que la cooperación franco-alemana, aunque limitada, marca un punto de inflexión en la política de defensa europea, y que la entrada en servicio del Oreshnik en Bielorrusia representa un desafío directo a la seguridad de la OTAN . La cita textual de Merz en la rueda de prensa posterior al consejo —»Vamos paso a paso, puede ser que al final haya una nueva doctrina»— refleja la cautela de un líder que sabe que está pisando un terreno minado, pero también la determinación de quien ha asumido que la era de la confianza en el paraguas estadounidense ha terminado . La tensión entre la retórica de la disuasión y la realidad de la escalada se convierte en el leitmotiv de una crónica que, como todas las grandes crónicas, es a la vez testimonio y advertencia.

Fuentes consultadas

RTVE.es/Agencias. Alemania participará por primera vez en maniobras nucleares de Francia tras el fiasco de los cazas europeos. RTVE. 17 de julio de 2026.

UNITED24 Media. France and Germany Hold First-Ever Joint Nuclear Deterrence Drill. UNITED24 Media. 16 de julio de 2026.

El Debate. Alemania se incorpora al paraguas nuclear de Francia y participará por primera vez en maniobras de disuasión. El Debate. 18 de julio de 2026.

Deutschland.de. Germany and France launch nuclear cooperation. Deutschland.de. 16 de julio de 2026.

Hoy. Francia y Alemania dan comienzo a su cooperación nuclear. Hoy. 16 de julio de 2026.

AP News. Los misiles rusos Oreshnik con capacidad nuclear han entrado en servicio activo, dice Moscú. AP News. 30 de diciembre de 2025.

Vietnam.vn. La infraestructura nuclear de la era soviética ayuda a Bielorrusia a desplegar nuevos misiles estratégicos. Vietnam.vn. 28 de diciembre de 2025.

Europa Press. Alemania y Francia impulsan su cooperación en materia de disuasión nuclear. Europa Press. 17 de julio de 2026.



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