Oscuro Claro
Ya no se trata de ganar guerras, sino de rentabilizarlas. EE.UU. sustituye su declive industrial por el control monopolístico de petróleo, IA y estrechos marítimos. No compite: estrangula. Crea escasez para cobrar dependencia.

Por Mente Alternativa

El diagnóstico geoeconómico que se desprende del análisis compartido por el analista geofinanciero Antonio Valdés apunta a una conclusión inquietante: la administración Trump, lejos de improvisar, ha puesto en marcha un plan deliberado para transformar a Estados Unidos en una economía rentista que extrae plusvalías globales a través del control de monopolios estratégicos. Este proyecto, que encuentra sus raíces en la necesidad de resolver una crisis estructural de hegemonía, se sustenta en una batería de herramientas geoeconómicas que incluyen aranceles, presión militar y control de los sistemas de pago, con el objetivo de reconfigurar el orden internacional en beneficio del dólar y de la industria estadounidense.

El análisis de Valdés sostiene que no estamos ante la improvisación de un presidente errático, sino ante la articulación consciente de una estrategia. La administración Trump es consciente de que, desde 1950, el principal drenaje de la balanza de pagos estadounidense no ha sido el déficit comercial, sino el gasto militar en el exterior, necesario para mantener el orden mundial centrado en el dólar. Este modelo, que se sostenía mediante el reciclaje de dólares a través de la compra de bonos del Tesoro por parte de bancos centrales extranjeros, se ha agotado. Estados Unidos ha perdido su poder industrial y su atractivo financiero, en parte por su propia política de sanciones que aleja a los países de sus mercados. Como Valdés señala, el problema es que «ya no pueden competir industrialmente ni pueden financiar indefinidamente su imperio mediante el déficit». Es aquí donde emerge la lógica de la renta.

La clave de este nuevo enfoque, según Valdés y otros analistas, es la conversión de Estados Unidos en una economía que extrae rentas mediante el control de monopolios estratégicos. Estos se concentran en tres sectores prioritarios: el petróleo y gas natural; la tecnología de la información e inteligencia artificial; y los corredores de transporte marítimo, como el estrecho de Ormuz. El objetivo no es ganar guerras en el sentido militar clásico, sino utilizarlas como instrumentos para crear condiciones de escasez y dependencia que permitan extraer rentas. Un ejemplo es la guerra contra la infraestructura energética rusa y el acoso a Irán, que buscan aislar a China del petróleo de esos países y forzar a Europa a depender del gas licuado estadounidense. De hecho, Scott Bessent, secretario del Tesoro, ha sugerido que, tras una derrota de Irán, se repetiría el modelo de Venezuela: controlar los ingresos petroleros y depositarlos en cuentas del Tesoro estadounidense. «La idea de fondo es la misma», explica Valdés, «los superávits petroleros de esa región deben reciclarse en la economía estadounidense porque ellos están quebrados y no son industrialmente competitivos».

Ante la imposibilidad de recuperar rápidamente su posición industrial tradicional, especialmente frente a una China demasiado competitiva, la única opción que el establishment estadounidense vislumbra es la de pasar «de la lógica de la competitividad a una lógica de monopolio y estrangular a los grandes centros de poder», como apunta Valdés. La estrategia de sanciones, control de los puntos de estrangulamiento (cuellos de botella) y la exclusión del sistema financiero Swift se utilizan para forzar a los países a operar en dólares o quedar fuera del comercio internacional. El analista también destaca el papel de Stephen Miran, designado por Trump para dirigir el Consejo de Asesores Económicos, cuya doctrina propone un «Acuerdo de Mar-a-Lago» para reestructurar el comercio mundial, basado en aranceles y presión para devaluar el dólar, en un intento de «tener el pastel y comérselo también». Todo apunta a un plan que, aunque lleno de riesgos y contradicciones, demuestra que la administración Trump busca un nuevo modelo de dominación, aunque no esté claro que vaya a tener éxito. Como concluye Valdés, «ellos están jugando en varias batallas al mismo tiempo y el tema militar evidentemente no está decidido».

Fuentes consultadas

Antonio Valdés. Monopolio Rentista: El Plan de EEUU para Prevalecer. Geopolítics Ariel Umpierrez. 24 de julio de 2026.

Wikipedia. Scott Bessent. Wikipedia, la enciclopedia libre. 2026.

LISA Institute. ¿Guerra comercial o Geoeconomía monetaria? El plan oculto de Trump con los aranceles. Lisanews.org. 2025.

Louis de Catheu. La doctrina Miran: el plan de Trump para disrumpir la globalización. Legrandcontinent.eu. 2025.



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