Por Mente Alternativa
Es en este contexto de profunda contradicción histórica que la voz de Harley Schlanger, historiador y analista de La Organización LaRouche, resuena con una claridad incómoda en una intervención reciente, cuando advierte que el alma de la República se encuentra en una encrucijada crítica. Mientras Estados Unidos conmemora el 250 aniversario de la Declaración de Independencia, la nación se enfrenta a una pregunta fundamental que Schlanger plantea sin ambages: ¿Nos hemos convertido en un imperio de la guerra? Esta interrogante, que ha repetido en entrevistas con medios de Rusia, Líbano, África, Reino Unido y Estados Unidos, no es un mero ejercicio retórico, sino el diagnóstico de una enfermedad sistémica que amenaza con corroer los cimientos mismos de la soberanía nacional estadounidense.
La paradoja que enfrenta Estados Unidos en su aniversario número 250 es tan desgarradora como evidente. Los documentos fundacionales de la nación, la Declaración de Independencia y la Constitución, junto con las políticas económicas de Alexander Hamilton, establecieron las bases para una prosperidad continua que sirvió como modelo para numerosos países a finales del siglo XIX y después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, como señala Schlanger, «es doloroso observar lo que se está haciendo hoy, lo que las administraciones recientes —no solo la actual, sino las recientes— se han comprometido a hacer y han comprometido tu dinero y tu futuro: George H.W. Bush, Clinton, George W. Bush, Obama, Biden, y ahora Trump. Estamos en una situación de guerra permanente». Millones de muertos, billones de dólares de los contribuyentes destinados a matar y destruir, todo ello bajo la question que Schlanger formula con inquietante simplicidad: ¿Estamos más seguros? ¿Han dado los estadounidenses su consentimiento para estas guerras?
El análisis de Schlanger traza una línea histórica que conecta el asesinato de John F. Kennedy con el giro imperial de Estados Unidos. Kennedy, tras la crisis de los misiles en Cuba y la invasión de Bahía de Cochinos, reconoció la necesidad de alcanzar la paz con los adversarios e inició negociaciones con la Unión Soviética que culminaron en el tratado de prohibición de pruebas nucleares. Pero, como documenta Schlanger, mientras se encubría el asesinato de Kennedy, Estados Unidos se desvió hacia una política imperial con la guerra de Vietnam. Bajo la influencia de Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski, quienes operaban bajo las reglas del Reino Unido y no bajo el sistema estadounidense, el país entró en una serie de guerras que han definido su política exterior hasta el día de hoy. El papel de los banqueros y los carteles financieros, el ataque a la economía física de Estados Unidos y el giro hacia la especulación marcaron un punto de no retorno.
Esta transformación de la República en imperio encuentra su expresión más alarmante en la Sección 219 de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para 2027, que Schlanger identifica como el punto culminante de una tendencia hacia la disolución de la soberanía nacional estadounidense. La disposición, que establece una «Iniciativa de Cooperación en Tecnología de Defensa entre Estados Unidos e Israel», representa un salto cualitativo en la integración militar entre ambas naciones, yendo más allá del modelo tradicional de ayuda y transferencia de armas para crear una fusión casi completa de sus aparatos militares e industriales. Como reporta el Washington Examiner, esta sección requeriría que el Secretario de Defensa designe a un agente ejecutivo cuya única tarea sería integrar aún más la tecnología militar estadounidense e israelí. El representante Thomas Massie ha calificado esta disposición como una «escalada sin precedentes de involucramiento extranjero en nuestro ejército», argumentando que va más allá de las relaciones militares preexistentes con aliados como los países de los Cinco Ojos.
La gravedad de esta situación ha movilizado a figuras de ambos lados del espectro político. Los representantes Thomas Massie (R-KY) y Ro Khanna (D-CA) introdujeron una enmienda bipartidista para eliminar la Sección 219 de la NDAA. Sin embargo, el Comité de Reglas de la Cámara bloqueó la posibilidad de que esta enmienda fuera sometida a votación, impidiendo que los legisladores pudieran pronunciarse públicamente sobre una disposición que, según Khanna, «es inconcebible que ni siquiera se someta a votación». La decisión del Comité de Reglas refleja la presión ejercida por grupos pro-israelíes como AIPAC, que han apoyado la disposición como una extensión natural de la cooperación en defensa existente. Pero, como señala el Instituto de Precisión Pública, el ex congresista Dennis Kucinich ha advertido que esta fusión viola principios constitucionales fundamentales, incluyendo la Cláusula del Comandante en Jefe, la Cláusula de Tratados y la Doctrina de No Delegación, argumentando que «ninguna nación extranjera, independientemente de que sea Israel, Gran Bretaña, Canadá, Francia o Japón, debería ser integrada en estructuras ejecutivas, militares, tecnológicas, de inteligencia e investigación permanentes de una manera que disminuya la soberanía estadounidense y la responsabilidad democrática».
Human Rights Watch ha expresado una alarma similar, señalando que la Sección 219, al fusionar datos de inteligencia entre Estados Unidos e Israel, podría hacer a Estados Unidos cómplice de crímenes de guerra. La organización documenta que «los Estados Unidos ya han proporcionado al gobierno israelí inteligencia que luego fue utilizada en operaciones que podrían constituir crímenes de guerra, arriesgándose a ser cómplices de estos crímenes». Con la Sección 219, «los flujos de inteligencia podrían terminar siendo canalizados permanentemente hacia los sistemas israelíes, únicamente bajo la supervisión del Secretario de Defensa de Estados Unidos». Esta preocupación se ve reforzada por el hecho de que la Agencia de Inteligencia de Defensa ha designado recientemente el espionaje israelí como «crítico», el nivel de amenaza más alto. En este contexto, la pregunta que Schlanger formula adquiere una urgencia existencial: ¿Es este el futuro que los fundadores de la nación imaginaron para Estados Unidos?
La respuesta, según el análisis de Schlanger, se encuentra en la propia historia de la Revolución Estadounidense. La Declaración de Independencia de 1776 no solo proclamó la separación de Gran Bretaña, sino que estableció el principio fundamental del gobierno basado en el consentimiento de los gobernados. Como señala el análisis del Congreso sobre la experiencia estadounidense temprana con ejércitos permanentes, los fundadores de la nación heredaron una tradición de oposición a los ejércitos permanentes, considerándolos incompatibles con los valores republicanos. La Declaración de Independencia misma incluye, entre sus quejas contra el rey Jorge III, que «ha mantenido entre nosotros, en tiempos de paz, Ejércitos Permanentes sin el consentimiento de nuestra legislatura». Los fundadores temían que los ejércitos permanentes pudieran ser utilizados para imponer políticas impopulares, anular la autoridad civil y concentrar el poder en manos de autoridades centrales. Esta desconfianza hacia el poder militar permanente era el fundamento de la soberanía popular que la Revolución Estadounidense buscaba establecer.
La ironía histórica es profunda y dolorosa. Estados Unidos, que nació como la primera colonia exitosa en rebelarse contra el Imperio Británico, que estableció el principio de una república soberana basada en leyes y en el bienestar general de su pueblo, ahora se encuentra al borde de integrar su soberanía militar con una nación extranjera. Schlanger recuerda que, después de la Segunda Guerra Mundial, el mundo miró a Estados Unidos en busca de liderazgo, y Franklin Roosevelt estableció una perspectiva para el período de posguerra que era prometedora. Pero esa visión fue atacada inmediatamente por el enemigo histórico de Estados Unidos, el Imperio Británico, con sede en la ciudad de Londres. Ahora, la nación que una vez fue el faro de la soberanía popular y la autodeterminación se encuentra perpetuando guerras que no cuentan con el consentimiento de su pueblo, gastando billones de dólares en conflictos que no la hacen más segura, y considerando la cesión de su soberanía militar a un aliado que ha sido acusado de genocidio y crímenes de guerra.
La perspectiva de Schlanger, basada en las enseñanzas de Lyndon LaRouche, enfatiza que «la veracidad y la honestidad son esenciales cuando se trata de política internacional. Siempre hay que defender la verdad y también dar esperanza a la gente de que la verdad se realizará y que los cambios podrían realizarse para terminar con estas guerras y estas opresiones». La verdad que Schlanger presenta es que Estados Unidos se ha convertido en un imperio de guerra y se acerca al final de una era en la que ese imperio ya no puede sostenerse, ni siquiera con el nivel de saqueo que está ocurriendo, extrayendo materias primas de los países más pobres del mundo, oponiéndose a su derecho soberano al desarrollo e incluso oponiéndose al derecho soberano del pueblo estadounidense al desarrollo de infraestructura y al progreso científico y tecnológico. La soberanía nacional estadounidense, el principio fundamental sobre el cual se construyó la nación, está siendo erosionada tanto desde dentro como desde fuera, por una red de intereses financieros y militares que operan independientemente de la voluntad popular.
La Sección 219 de la NDAA representa no solo una amenaza a la soberanía nacional estadounidense, sino un síntoma de una enfermedad más profunda que Schlanger diagnostica como la transformación de Estados Unidos en un imperio de guerra permanente. La fusión militar con Israel, que muchos críticos han calificado como «inconstitucional» y que ha sido bloqueada para su votación por el Comité de Reglas de la Cámara, es el último paso en una larga marcha hacia la disolución de los principios fundacionales de la nación. En su discurso, Schlanger invita a los estadounidenses a preguntarse: ¿Dieron su consentimiento para estas guerras? ¿Es esto lo que quieren que su país esté haciendo? Y en el contexto del 250 aniversario de la Declaración de Independencia, la pregunta adquiere una dimensión aún más profunda: ¿Es esto lo que los padres fundadores tenían en mente?
La respuesta, argumenta Schlanger, debe ser un rotundo no. La única manera de salvar el alma de la nación, de recuperar la soberanía nacional estadounidense, es rechazar el camino imperial y volver a los principios de la Revolución Estadounidense. Esto implica, en primer lugar, derrotar la Sección 219 de la NDAA y la Sección 622, que exigen la fusión de los militares y la inteligencia de Estados Unidos e Israel. Implica también, como sugiere Schlanger, unirse a esfuerzos como la Coalición Internacional por la Paz para avanzar hacia un nuevo paradigma de paz y seguridad para todos, basado en los principios de la Revolución Estadounidense. La alternativa, como advierte Schlanger, es la continuación de un imperio de guerra que ya no puede sostenerse, que conduce a guerras regionales más grandes y posiblemente incluso a la guerra nuclear. La elección, en última instancia, es entre la soberanía nacional estadounidense y la disolución imperial, entre los principios de la Declaración de Independencia y la rendición del alma estadounidense en el altar de la guerra permanente.
Fuentes consultadas
Schlanger, Harley. «An Empire of Permanent War.» The LaRouche Organization, 10 de julio de 2027.
Human Rights Watch. «Un proyecto de ley examinado por el Congreso podría hacer a EE.UU. cómplice de crímenes de guerra.» 16 de junio de 2026.
Pacific Scoop. «The US Military Is The IDF? Implications Of Integration For Aotearoa New Zealand In A Forever Hot War.» 28 de junio de 2026.
Constitution Annotated. «The Early American Experience with Standing Armies.» Congress.gov.
CAIR. «CAIR Letter Urges House to Strike U.S.-Israel Military Merger.» 23 de junio de 2026.
Washington Examiner. «Committee blocks Massie and Khanna’s amendment to cut aid to Israel.» 29 de junio de 2026.
Mises Institute. «The American Revolution and the Danger of Standing Armies.» 18 de junio de 2026.
Institute for Public Accuracy. «Kucinich Warns NDAA Provision Forfeits U.S. Sovereignty.» 23 de junio de 2026.
Military.com. «Israel Defense Provision Blocked From House Vote Despite Bipartisan Push.» 29 de junio de 2026.