Por Mente Alternativa
El epidemiólogo Nicolas Hulscher, MPH, de la McCullough Foundation, ha liderado una investigación publicada en Medical Research Archives, la revista oficial de la European Society of Medicine, que documenta el hallazgo más prolongado de material derivado de vacunas de ARNm contra la COVID-19 en un ser humano, tras años de investigación que incluyeron más de doscientas evaluaciones especializadas y más de doscientas pruebas avanzadas de laboratorio e imagenología. Este estudio de caso, titulado Persistence of Vaccine mRNA, Plasmid DNA, Spike Protein, and Genomic Dysregulation Over 3.5 Years Post-COVID-19 mRNA Vaccination, describe el caso de un varón de 55 años que desarrolló una enfermedad multisistémica progresiva tras tres dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech y que fue sometido a una de las evaluaciones post-vacunación más exhaustivas jamás reportadas: más de cuarenta visitas a urgencias, más de doscientas consultas especializadas, más de cien investigaciones de laboratorio y más de cien estudios de imagen a lo largo de 3,7 años.
La trascendencia de este trabajo radica en que, durante años, se transmitió a la opinión pública la certeza de que los componentes de las vacunas de ARNm contra la COVID-19 se degradaban rápidamente en cuestión de días o semanas. La nueva investigación publicada por Hulscher y su equipo, sin embargo, refuta esta premisa al presentar evidencia de la persistencia de ARNm de la vacuna, fragmentos de ADN plasmídico y proteína espiga en el organismo del paciente evaluado, abriendo interrogantes fundamentales sobre la farmacocinética y la seguridad a largo plazo de estas innovadoras plataformas tecnológicas. El estudio, que se erige como un trabajo de referencia en el ámbito de la farmacovigilancia molecular, no solo describe la detección de estos componentes en diversos compartimentos biológicos, sino que también sugiere una asociación con alteraciones genómicas y desregulación inmunológica que merecen una atención prioritaria por parte de la comunidad científica internacional.
Los hallazgos del estudio publicado por Hulscher y colaboradores en el Medical Research Archives son de una contundencia que exige una profunda reflexión sobre los paradigmas establecidos en la farmacocinética de las vacunas de ARNm, puesto que la detección de proteína espiga circulante 1.173 días después de la vacunación, así como la presencia de ARNm de la espiga derivado de la vacuna en exosomas circulantes 1.284 días después de la administración, constituyen una evidencia empírica que contradice frontalmente la narrativa oficial de una rápida eliminación de estos componentes del organismo. Más allá de estas observaciones, el estudio reporta el hallazgo de elementos de ADN plasmídico de la vacuna Pfizer, incluyendo fragmentos del gen de la espiga (S1-S3), secuencias de origen de replicación (ori1/ori2) y el potenciador SV40, en tejido cutáneo 1.364 días después de la vacunación, así como la presencia de secuencias de ADN de origen de replicación del plásmido de la vacuna en células mononucleares de sangre periférica 1.284 días después de la inyección. La detección de proteína espiga en biopsias cutáneas seriadas obtenidas en los días 1.160, 1.249 y 1.364, sumada a la negatividad persistente de anticuerpos contra la nucleocápside del SARS-CoV-2 en cinco determinaciones temporales distintas que abarcan desde el día 809 hasta el 1.433 después de la vacunación, refuerza la conclusión de que los hallazgos son atribuibles a la vacunación y no a una infección natural, un aspecto metodológico crucial que los autores han abordado con rigor.
Es menester subrayar que la detección de la secuencia del potenciador SV40 en el tejido cutáneo del paciente evaluado adquiere una relevancia especial a la luz de la literatura biomédica previa, ya que se ha documentado que la región de 72 pares de bases repetidas del potenciador SV40 facilita el transporte máximo de ADN plasmídico al núcleo celular, una característica que podría explicar la persistencia y la actividad biológica del material genético vacunal en el organismo huésped. Esta propiedad del potenciador SV40, que permite la localización nuclear de plásmidos incluso en células que no se están dividiendo, contrasta con la incapacidad de otros promotores y potenciadores fuertes, como el promotor inmediato-temprano del citomegalovirus humano o el LTR del virus del sarcoma de Rous, para mediar la importación nuclear de plásmidos, lo que sugiere que la inclusión de esta secuencia SV40 en los vectores no virales podría aumentar significativamente su capacidad para ser transportados al núcleo, especialmente en células que no se dividen, un mecanismo que podría estar en la base de la persistencia observada en este caso clínico.
Los análisis multi-ómicos realizados entre los días 1.277 y 1.364 después de la vacunación revelaron una desregulación inmunológica persistente, anomalías transcriptómicas e inestabilidad genómica, lo que apunta a la posibilidad de que la presencia prolongada de estos componentes vacunales no sea un fenómeno meramente pasivo, sino que pudiera estar ejerciendo efectos biológicos sostenidos en el tiempo. Esta observación, que emerge de un estudio de caso único, plantea la necesidad imperiosa de investigar si estos hallazgos son generalizables a la población vacunada, un interrogante que Hulscher aborda directamente al concluir que deben lanzarse investigaciones a gran escala de manera inmediata para determinar cuántos de los miles de millones de receptores de inyecciones de ARNm contra la COVID-19 continúan albergando ARNm residual, ADN plasmídico y proteína espiga años después de la inyección. La comunidad científica, por tanto, se enfrenta a un desafío de envergadura: la necesidad de diseñar estudios epidemiológicos longitudinales con grupos de control que permitan establecer la prevalencia de este fenómeno y su posible correlación con los síndromes post-vacunales que han sido descritos en la literatura médica.
Desde una perspectiva crítica, es necesario reconocer que el trabajo publicado por Hulscher en el Medical Research Archives presenta limitaciones inherentes a su diseño, ya que se trata de un informe de caso único sin grupo de control, lo que impide establecer relaciones causales definitivas entre la persistencia de los componentes vacunales y la sintomatología multisistémica que presentó el paciente evaluado. No obstante, la solidez de las evidencias moleculares presentadas, la exhaustividad de las pruebas diagnósticas realizadas y la coherencia de los hallazgos con conocimientos previos sobre la biología de los ácidos nucleicos y las nanopartículas lipídicas confieren a este estudio un valor hipotético-generador que no puede ser ignorado. Es precisamente la naturaleza extraordinaria de estos hallazgos la que exige una respuesta proporcionada por parte de las agencias reguladoras y de la comunidad investigadora: la replicación independiente de estos resultados en otros laboratorios, el establecimiento de cohortes prospectivas que permitan evaluar la farmacocinética de las vacunas de ARNm en diferentes grupos poblacionales y la implementación de sistemas de vigilancia activa que monitoricen la posible aparición de efectos adversos a largo plazo relacionados con la persistencia de estos componentes biológicos.
El artículo de Nicolas Hulscher representa, en definitiva, un hito en la investigación post-comercialización de las vacunas de ARNm contra la COVID-19, al proporcionar evidencia documentada de persistencia prolongada de estos componentes en un ser humano, con implicaciones que trascienden el caso individual y que invitan a una revisión de los modelos farmacocinéticos que sustentaron la autorización de estas vacunas. La tesis provocadora que emerge de este trabajo no es otra que la necesidad de redefinir los límites temporales de la biodistribución y persistencia de las vacunas de ARNm, así como de investigar las posibles consecuencias biológicas de esta persistencia en el contexto de la salud humana. La declaración de Hulscher de que «durante años, se dijo falsamente al público que los componentes de la vacuna de ARNm contra la COVID-19 se degradaban rápidamente en días o semanas» resuena ahora como un llamado de atención sobre la necesidad de mantener una actitud de apertura intelectual y de rigor científico frente a fenómenos que desafían las expectativas iniciales. La investigación futura, sin duda, deberá abordar estas cuestiones con la profundidad y la objetividad que la salud pública demanda.
Fuentes consultadas
Hulscher N, Schmidt V, Mörz M, Rogers C, von Ranke N, Zhang W, Catanzaro JA, McCullough PA. Unprecedented Persistence of Vaccine mRNA, Plasmid DNA, Spike Protein, and Genomic Dysregulation Over 3.5 Years Post-COVID-19 mRNA Vaccination. Medical Research Archives. Julio de 2026.
Dean DA, et al. Sequence requirements for plasmid nuclear import. Exp Cell Res. 1999;253(2):713-722.
European Society of Medicine. Medical Research Archives Journal Information. Medium. 2023.
McCullough Foundation. Scholar Program Announcement. LinkedIn. 2025.