Por José Luis Preciado
En un artículo publicado en la revista Nature el 14 de abril (1), se informa que la Biblioteca Científica Nacional de la Academia de Ciencias de China ha decidido dejar de actualizar y publicar su influyente ranking de revistas científicas, un instrumento que durante más de dos décadas modeló la evaluación científica en China y, por extensión, contribuyó a consolidar una ortodoxia global basada en métricas cuantitativas. La decisión, lejos de ser meramente administrativa, constituye una fractura epistemológica que cuestiona el núcleo mismo del sistema contemporáneo de legitimación del conocimiento.
Durante años, la evaluación científica en China, como en buena parte del mundo, orbitó alrededor de indicadores como el factor de impacto, el índice de Hirsch y el número bruto de publicaciones. Tales métricas, concebidas originalmente como herramientas auxiliares para orientar la lectura y la difusión del conocimiento, terminaron por convertirse en dispositivos normativos que dictaban carreras, jerarquías institucionales y flujos de financiamiento. La revista en la que se publicaba un artículo adquirió una relevancia desproporcionada frente al contenido mismo, generando una inversión de valores en la que el continente eclipsaba al contenido y la forma desplazaba a la sustancia.
Este fenómeno no fue exclusivo de China, pero en su caso adquirió una intensidad particular debido a la velocidad de expansión de su sistema universitario y a la ambición de posicionarse como potencia científica global. Programas como los orientados a la excelencia académica, equivalentes funcionales de iniciativas internacionales de competitividad, consolidaron un ecosistema en el que la productividad se medía en términos de volumen y visibilidad más que de profundidad y originalidad. Así, la evaluación científica en China se convirtió en un espejo amplificado de las tensiones inherentes al modelo occidental de ciencia cuantificada.
La decisión de descontinuar el ranking de revistas no implica simplemente la eliminación de una lista, sino el desmontaje de una arquitectura simbólica que había naturalizado la equivalencia entre prestigio editorial y valor científico. Al suspender este mecanismo, la Academia de Ciencias de China introduce una disrupción que obliga a replantear las bases mismas de la evaluación científica en China, desplazando el foco desde la reputación mediada por índices hacia la contribución real del conocimiento.
Este giro se inscribe en una reforma más amplia conocida como la superación de los “cinco criterios principales”, una iniciativa que busca reducir la dependencia de indicadores formales como los resultados de exámenes, los diplomas de instituciones prestigiosas, el número de publicaciones y los títulos académicos. En este contexto, la evaluación científica en China se reconfigura como un proceso que aspira a capturar dimensiones cualitativas hasta ahora marginalizadas: la relevancia social, la innovación genuina y el impacto a largo plazo.
Sin embargo, la crítica a las métricas tradicionales no resuelve automáticamente el problema de su sustitución. La historia de la evaluación científica en China, como la de cualquier sistema complejo, muestra que todo criterio genera sus propios incentivos y, con ellos, nuevas distorsiones. El desafío consiste en diseñar mecanismos que eviten tanto la arbitrariedad como la captura burocrática, sin recaer en la comodidad de los números que, aunque reductivos, ofrecían una apariencia de objetividad.
La pregunta crucial no es únicamente qué reemplazará al factor de impacto o al índice de Hirsch, sino si es posible concebir una evaluación científica que no reduzca la pluralidad del conocimiento a un conjunto finito de indicadores. En este sentido, la decisión china puede interpretarse como un experimento a escala civilizatoria: un intento de reequilibrar la relación entre medición y significado, entre cuantificación y comprensión.
En el trasfondo de esta transformación late una tensión más profunda entre modelos de racionalidad. La evaluación científica en China, al desprenderse de estándares importados, abre la posibilidad de una epistemología menos dependiente de las jerarquías globales y más atenta a sus propias prioridades estratégicas. Este movimiento no implica un rechazo de la ciencia occidental, sino una renegociación de sus criterios de validación, una especie de desoccidentalización parcial del juicio científico.
No obstante, sería ingenuo interpretar este cambio como una liberación absoluta. Toda reforma institucional está atravesada por intereses, y la evaluación científica en China no es la excepción. La redefinición de los criterios de valor puede también responder a la necesidad de alinear la producción científica con objetivos nacionales, lo que introduce nuevas formas de instrumentalización.
La autonomía del conocimiento, siempre precaria, se ve así tensionada entre la lógica del mercado global y la lógica del Estado. Aun con estas ambivalencias, el abandono de los rankings de revistas marca un punto de inflexión que trasciende las fronteras chinas. En un mundo donde la ciencia se ha vuelto crecientemente dependiente de métricas estandarizadas, la evaluación científica en China ofrece un precedente que podría inspirar reformas en otros sistemas académicos. La crisis de los indicadores no es un fenómeno local, sino una manifestación de los límites de un paradigma que confundió la medición con el valor.
En última instancia, la transformación de la evaluación científica en China invita a reconsiderar una pregunta fundamental: ¿qué significa producir conocimiento valioso en el siglo XXI? La respuesta, aún en construcción, no puede reducirse a cifras ni a rankings. Requiere una reflexión más amplia sobre los fines de la ciencia, su relación con la sociedad y los criterios mediante los cuales decidimos qué merece ser reconocido, financiado y recordado. En ese proceso, China no solo redefine su propio sistema, sino que interpela al mundo entero a repensar el suyo.
Notas a pie de página
- “China discontinues prominent journal ranking list”, Nature, 14 de abril de 2026. DOI: https://doi.org/10.1038/d41586-026-01216-1