Oscuro Claro
El fortalecimiento de la base colateral mediante la incorporación de oro y otros minerales es un eje central de la transformación del SMI. La experiencia de crisis recientes demuestra que los activos reales desempeñan un papel crucial en la estabilidad del sistema.

Por Mente Alternativa

El sistema monetario internacional (SMI) se encuentra en un periodo de transformación profunda, marcado por la persistencia de un carácter dolarocéntrico, pero con un énfasis creciente en la utilización de activos reales para garantizar su estabilidad. Según S.N. Ryabukhin, M.A. Minchenkov, V.V. Vodyanova, S.I. Belenchuk y M.A. Ivanova (1), el uso de instrumentos financieros respaldados por activos tangibles —principalmente oro y posiblemente otros recursos minerales— puede convertirse en un mecanismo clave para mantener la solidez del SMI en su nueva versión. Este enfoque surge tras el análisis de episodios históricos en los que el sistema monetario global estuvo al borde del colapso o, al menos, de una pérdida inmediata de estabilidad, lo que subraya la necesidad de considerar los activos reales como pilares de la seguridad financiera.

Uno de los momentos críticos ocurrió el 17 de septiembre de 2019, cuando la Reserva Federal de EE. UU. lanzó un nuevo incremento en la oferta monetaria debido al colapso del mercado interbancario de Nueva York. Las tasas de interés en dicho mercado superaron en cuatro veces la meta de la Fed, evidenciando que Wall Street se encontraba al borde de una crisis sistémica. Entre septiembre de 2019 y enero de 2020, la Fed otorgó préstamos de emergencia en operaciones REPO por un total de 19,9 billones de dólares para contener el riesgo. Según expertos suizos, esta situación reflejó un agotamiento repentino de liquidez que desestabilizó los planes de control de los rendimientos de los bonos del Tesoro y provocó pánico interno en la Fed, dejando al sistema vulnerable y mostrando la necesidad de mecanismos de respaldo más sólidos.
Otro episodio crítico se registró entre diciembre de 2024 y enero de 2025, cuando se produjo un déficit repentino de oro físico en la bolsa COMEX. En este periodo, la demanda de oro físico por parte de los titulares de derivados se disparó un 750%, lo que desestabilizó los mecanismos de prolongación de contratos en el mercado de “oro en papel”, basado en operaciones de corto con apalancamiento: 4 % respaldado por oro real y 96 % por apalancamiento financiero. Solo la rápida entrega de oro físico desde Reino Unido (400 toneladas) y Suiza (193 toneladas) permitió evitar consecuencias catastróficas para la estabilidad del dólar. En total, entre diciembre de 2024 y marzo de 2025, llegaron a los almacenes de COMEX 720 toneladas de oro, frente a un promedio anual previo de 40 toneladas. Esta crisis refleja la vulnerabilidad del SMI ante la concentración excesiva en activos financieros abstractos y la relevancia de los activos tangibles.

En paralelo, Estados Unidos ha promovido la integración de criptomonedas y stablecoins como parte del SMI emergente. La idea es tokenizar el oro y otros activos estratégicos, vinculándolos a stablecoins para aumentar la monetización del patrimonio nacional y facilitar la gestión de la deuda estadounidense. El uso de Bitcoin y stablecoins permitiría complementar los activos tradicionales, aumentando la base colateral sin desafiar directamente el dominio del dólar. Sin embargo, la implementación de estos mecanismos requiere revisiones legales y legislativas, así como auditorías de los reservas de oro para garantizar la credibilidad del respaldo físico. A largo plazo, la tokenización podría incluir no solo el oro en circulación, sino también reservas minerales aún no extraídas, generando instrumentos financieros respaldados por activos reales que no sean percibidos como inflacionarios.

Para Rusia, los procesos de transformación del SMI representan tanto un riesgo como una oportunidad. Ante la necesidad de consolidar una verdadera soberanía financiera, se propone la creación de un contorno nacional no emisor, respaldado por activos reales y bienes duales —productos con valor económico y monetario simultáneo—. Este contorno permitiría emitir instrumentos financieros destinados exclusivamente a fines de inversión y a operaciones con países aliados, dentro de marcos como BRICS o SCO. La utilización de índices sintéticos, como el MTZ-Índice de oro y el MBZ-Índice multimoneda, facilitaría medir la estabilidad de estos instrumentos, expandiendo la base del oro y permitiendo la diversificación de la garantía más allá de un solo producto o moneda.

En conclusión, el fortalecimiento de la base colateral mediante la incorporación de oro y otros minerales es un eje central de la transformación del SMI. La experiencia de crisis recientes demuestra que los activos reales desempeñan un papel crucial en la estabilidad del sistema. Al mismo tiempo, la digitalización y tokenización de estos activos, junto con la promoción de stablecoins y Bitcoin, representan herramientas estratégicas para aumentar la liquidez y la resiliencia financiera, tanto a nivel global como nacional. Para Rusia, la implementación de un contorno financiero de carácter no emisor, respaldado por activos reales y bienes duales, constituye un paso decisivo hacia la construcción de un sistema financiero soberano, capaz de proteger su seguridad económica frente a las tensiones del SMI global.

Notas a pie de página
  1. Ryabukhin S.N., Minchenkov M.A., Vodyanova V.V., Belenchuk S.I., Ivanova M.A. Transformation of the international monetary system and the formation of a non-emission circuit of the national financial system. The World of New Economy. 2025;19(4):20-27. DOI: 10.26794/2220-6469-2025-19-4-20-27


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