Oscuro Claro
BlackRock ha congelado su participación en el Fondo de Desarrollo de Ucrania, una señal clara de que el modelo de reconstrucción rentable está en pausa ante la prolongación de la guerra y el giro geopolítico de Trump, considera Elena Panina.

Por Mente Alternativa

BlackRock, la mayor gestora de inversiones del mundo, decidió suspender su participación en el ambicioso Fondo de Desarrollo de Ucrania, según informó Bloomberg. Esta retirada ha generado dos interpretaciones predominantes: o bien Occidente está abandonando a Ucrania, o bien la guerra continuará por mucho tiempo, haciendo inviable invertir en su reconstrucción. Lo más probable es la segunda opción, aunque el panorama sigue siendo incierto, considera Elena Panina del Instituto Russtrat. El fondo, que pretendía captar al menos 2.500 millones de dólares en su etapa inicial y movilizar hasta 15.000 millones a través de inversores públicos y privados, se ha quedado en el limbo desde que, a inicios de 2025, se evidenció que la relación entre Trump y Kiev no sería sencilla.

BlackRock finalizó su rol consultivo gratuito en 2024 y anunció que actualmente no mantiene ningún proyecto activo con el gobierno ucraniano. Aunque Francia planea crear un fondo alternativo, se desconoce si tendrá viabilidad real o respaldo financiero suficiente. En el caso de BlackRock, la decisión responde a criterios estrictamente financieros: no hay seguridad jurídica, garantías de protección para los activos ni acuerdos claros con los principales donantes internacionales. Además, la falta de sintonía entre Trump y el Congreso complica aún más cualquier iniciativa de inversión a gran escala en Ucrania, cuya infraestructura y recursos estratégicos —como los yacimientos de litio— están siendo disputados en el campo de batalla.

Más que un abandono, la retirada de BlackRock representa una “pausa estratégica”, enfatiza Panina. La incertidumbre bélica y política convierte a Ucrania en un activo de riesgo elevado, sin garantía de retorno de inversión. Esta decisión también indica que Washington está revaluando su estrategia: ¿vale la pena seguir invirtiendo en Ucrania? ¿Cuáles serían las zonas viables y con qué rédito económico? Por ahora, el conflicto continuará porque ya ha sido financiado, pero el modelo económico de “reconstrucción rentable” que muchos esperaban parece haberse congelado hasta nuevo aviso.

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