Oscuro Claro
El reconocimiento oficial de la Fiscalía sobre el piloto que trasladó a «El Mayo» Zambada desnuda un pacto criminal entre el FBI y el Cártel de Sinaloa, una afrenta a la soberanía nacional que revela la naturaleza fraudulenta de la guerra contra las drogas, la complicidad criminal de la agencia estadounidense y la confirmación de que el narcotráfico es un «brazo armado» de un sistema económico trasnacional más amplio, con sede en Wall Street y la City de Londres

Por Mente Alternativa

El pasado 9 de julio de 2026, la Fiscalía General de la República (FGR) mexicana, en voz de su titular, Ernestina Godoy, confirmó un dato que había permanecido en la penumbra durante dos años: el piloto que operó la aeronave en la que Ismael «El Mayo» Zambada fue trasladado a Estados Unidos el 25 de julio de 2024 fue identificado, deportado a México, detenido por portación de armas y, finalmente, entregado nuevamente a las autoridades estadounidenses. Este acto, que en apariencia es un mero trámite burocrático, es en realidad la punta del iceberg de una operación que la propia FGR ha calificado como un posible secuestro perpetrado en territorio mexicano, y que implica una grave violación a la soberanía nacional por parte del FBI. La revelación de Ernestina Godoy, reportada por medios como La Jornada y El Universal, no es un simple dato forense; es la evidencia que confirma la existencia de un pacto entre el FBI y el Cártel de Sinaloa para sacrificar a uno de sus líderes, un acuerdo que no solo es un acto de injerencia, sino que demuestra la naturaleza instrumental y fraudulenta de la guerra contra las drogas. Lo más grave no es que el piloto haya sido devuelto a Estados Unidos, sino que la FGR haya confirmado que el FBI operó directamente con una facción criminal para llevar a cabo la captura de Zambada, convirtiendo a la agencia estadounidense en un actor criminal más, no en un ente de justicia.

El asunto adquiere una dimensión aún más perturbadora cuando se analiza la lógica detrás de la entrega del piloto. Según la versión oficial, este individuo, de nacionalidad mexicana, fue deportado a México y continuó delinquiendo hasta ser detenido y entregado nuevamente a Estados Unidos en virtud de la Ley de Seguridad Nacional . Esta secuencia de eventos es, cuando menos, contradictoria. Si el piloto era una pieza clave para esclarecer el secuestro de Zambada en suelo mexicano, ¿por qué no fue retenido e interrogado por las autoridades mexicanas antes de ser devuelto? La respuesta más lógica, y la que subyace en el análisis de los hechos, es que el piloto no era un simple testigo, sino un engranaje de un engranaje mayor: un operador de los Chapitos, la facción que, según la narrativa periodística, pactó con el FBI la entrega de Zambada . Al devolverlo a Estados Unidos, México no solo perdió una oportunidad crucial para desentrañar la verdad, sino que validó la operación estadounidense, permitiendo que el FBI cierre los cabos sueltos de su propia operación. La fiscal Ernestina Godoy, al no dar a conocer la identidad del piloto ni explicar los pormenores de su entrega, deja abierta una herida que supura, pues la lógica indicaría que si el piloto era el operador de los Chapitos, entonces la entrega de Zambada no fue un acto de justicia, sino una transacción entre el FBI y una organización criminal a la que dicen combatir Esta acción no solo es un acto de sumisión, sino también una prueba fehaciente de que la soberanía mexicana es un concepto maleable que se doblega ante los intereses geopolíticos de Washington.

La maniobra del FBI, confirmada por las investigaciones de la FGR, no es un hecho aislado, sino un patrón de conducta que se repite en la historia reciente de América Latina. La forma en que se orquestó la captura de «El Mayo» Zambada, con la complicidad de una facción del Cártel de Sinaloa y el silencio cómplice de las autoridades, es un eco de las alianzas que Estados Unidos ha forjado con el narcotráfico para controlar territorios y recursos. Como ha documentado el periodista y escritor Roberto Saviano, quien en su obra ha denunciado los vínculos entre el crimen organizado y el poder, la historia del narcotráfico está plagada de estos pactos, donde la «guerra» es una farsa que encubre los verdaderos intereses: el control de rutas, minerales y mano de obra barata. El propio Saviano ha señalado que el Chapo Guzmán fue puesto en manos de las autoridades por el Mayo Zambada, una traición que solo se entiende si se mira a los verdaderos dueños del tablero: las agencias estadounidenses. En este sentido, el pacto entre el FBI y los Chapitos no es una anomalía, sino la regla, la confirmación de que el narcotráfico es un «brazo armado» de un sistema económico más amplio, un instrumento de expoliación que sirve a los intereses del capitalismo tecnofeudal, donde la violencia se utiliza para desplazar comunidades, controlar territorios y asegurar el flujo de recursos estratégicos.

En el fondo de esta crisis, late una lucha por la soberanía económica y tecnológica del país. El verdadero conflicto no es el narcotráfico en sí, sino la capacidad de México para decidir su futuro en la nueva revolución industrial. La narrativa del «narco-presidente» y el «narco-gobierno», que Carlos Loret de Mola y Raimundo Riva Palacio intentan perpetuar, no es más que una cortina de humo para desacreditar a un gobierno que busca recuperar el control de sus recursos y su política industrial. Como bien lo señaló el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, el objetivo de estas campañas es debilitar a México para que no pueda aprovechar su posición geográfica, sus minerales estratégicos, como el litio, y su capacidad de manufactura. Mientras la prensa corporativa se enfoca en la figura de Rubén Rocha Moya, a quien señalan como protegido por el gobierno, lo que realmente está en juego es la capacidad de México para integrarse como socio tecnológico y no como mero proveedor de mano de obra barata en el concierto de las naciones. La entrega del piloto y el pacto del FBI son un recordatorio brutal: quien controla el crimen, controla el territorio; y quien controla el territorio, controla los recursos del futuro. Por eso, la soberanía nacional no es un asunto de retórica, sino la condición sine qua non para que México no sea un simple territorio de sacrificio en el tablero geopolítico mundial.

Fuentes consultadas

La Jornada. «El piloto de aeronave usada en captura de ‘El Mayo’ fue entregado a Estados Unidos: Ernestina Godoy«. 9 de julio de 2026.

La Opinión. «Piloto vinculado al traslado de ‘El Mayo’ regresó a México, fue detenido y expulsado a EE.UU., revela la FGR«. 8 de julio de 2026.

Diario de Yucatán. «Identifican a piloto que trasladó a ‘El Mayo’ Zambada a EE.UU.; tiene antecedentes penales«. 9 de julio de 2026.

Turquesa News. «Piloto del vuelo de El Mayo fue deportado y regresó a delinquir«. 8 de julio de 2026.

Diario de México. «Esto se sabe del piloto que trasladó a ‘El Mayo’ Zambada a Estados Unidos«. 7 de julio de 2026.

El Universal. «¿Quién es y dónde está el piloto? Esto sabemos del aviador que llevó a «El Mayo» a EU para su detención«. 8 de julio de 2026.

El Porvenir. «Esto sabemos del aviador que llevó a «El Mayo» a EU«. 9 de julio de 2026.

Sabancı Üniversitesi (agregador de noticias). «GENERANDO AUDIO… FGR acusa al FBI de participar en el secuestro del “Mayo”«. 9 de julio de 2026.

Publimetro. «¿Quién es el piloto identificado por la FGR en el caso del Mayo Zambada? Esto se sabe«. 8 de julio de 2026.

Si Estados Unidos realmente quiere acabar con el narcotráfico, debe invadir Wall Street y Londres, no México



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