Por Mente Alternativa
En una ajustada votación resuelta por el voto decisivo del vicepresidente JD Vance, el Senado estadounidense dio luz verde a la ambiciosa propuesta legislativa de Trump. Este paquete de más de mil páginas, aprobado sin apenas debate y con solo tres republicanos disidentes, consolida los recortes fiscales para los más ricos mientras desmantela programas sociales clave que benefician a millones de estadounidenses.
Los puntos más controvertidos incluyen la permanencia de los recortes impositivos de 2017, que destinan el 40% de sus beneficios al 5% más adinerado, mientras las familias más pobres verán reducidos sus ingresos. El proyecto también recorta drásticamente Medicaid, dejando sin cobertura médica a once millones de personas, y elimina subsidios alimentarios esenciales en el momento en que más se necesitan. En materia educativa, elimina alivios para deudas estudiantiles pero ofrece generosos créditos fiscales a donantes de escuelas privadas.
La paradoja política es evidente: los estados más dependientes de estos programas sociales, tradicionalmente republicanos, son los que más sufrirán las consecuencias. Mientras tanto, el gasto militar alcanza niveles récord, con fondos adicionales para seguridad fronteriza y un nuevo sistema antimisiles. Más allá de las medidas concretas, el verdadero peligro puede estar en cómo esta ley concentra poder en el ejecutivo, reduciendo mecanismos de control y supervisión democrática.
Esta ley consolida la desigualdad bajo un discurso de “libertad”, mientras transfiere riqueza y poder a las élites. Los votantes de Trump pagarán el precio, pero muchos lo celebrarán como una victoria cultural contra temas escandalosos del ultraglobalismo, como la inmigración, mientras que estructuralmente lo que se normaliza el desmantelamiento de redes de protección y controles del pueblo.
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