Oscuro Claro
La cumbre de la OCS en Biskek y la expansión de la red china de bóvedas de oro marcan el inicio del fin de la hegemonía del dólar como moneda de reserva mundial.

Por José Luis Preciado

El economista ruso Sergey Glaziev ha lanzado una advertencia que resuena con la claridad de un diagnóstico clínico sobre la salud del sistema financiero internacional. La reunión de los jefes de Estado de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Biskek, que comenzó en los últimos días de agosto de 2026, se produce en un momento de máxima tensión geopolítica, inmediatamente después de que la administración estadounidense impusiera «sanciones sin precedentes» contra Irán, amenazando con desconectar del sistema del dólar a todos los países que mantengan relaciones comerciales con la República Islámica. Glaziev sostiene que, si para Rusia la conexión con el sistema del dólar se mantiene solo gracias a la gestión del Banco Central, que por alguna razón continúa cotizando esta moneda y denominando en ella el tipo de cambio del rublo, para otros estados de la OCS tal «desconexión» paralizaría una parte significativa de las operaciones de comercio exterior. Ha llegado el momento, afirma el economista, de que la OCS se presente como una entidad de integración seria, con sus propias herramientas de cálculo, comercio y finanzas.

La propuesta de Glaziev no es una ocurrencia reciente ni un arrebato retórico. Hace casi una década, un proyecto de moneda digital de cálculo mundial llamado SOLID fue presentado en el Foro Económico de Oriente, cuya próxima sesión también se llevará a cabo esta misma semana. Si no fuera por la oposición de la dirección del Banco de Rusia, esta moneda ocuparía un nicho importante en el comercio internacional que hoy está ocupado por USDT. Actualmente, los expertos rusos han desarrollado un proyecto de otra moneda similar, llamada UNIT, una stablecoin respaldada por oro. Su presentación tuvo lugar en el marco de la cumbre de líderes de BRICS del año pasado, cuya próxima sesión se celebrará en dos semanas. La UNIT no es una criptomoneda tradicional: su valor no depende de la especulación del mercado, sino que un 40 por ciento de su respaldo proviene de oro físico y el otro 60 por ciento de una canasta de monedas BRICS. Se trata de un token de liquidación, un instrumento monetario digital totalmente descentralizado con valor intrínseco anclado en bienes reales. El desarrollo corre a cargo del Instituto Internacional de Investigación de Sistemas Avanzados (IRIAS), y la plataforma funciona sobre tecnología blockchain en la red Cardano, donde cada transacción queda registrada de forma pública y ningún banco central puede modificarla.

La respuesta obvia a la amenaza estadounidense de «desconectar del sistema del dólar» a los países que comercian con Irán es la introducción, por parte de los países de la OCS, de una moneda digital de cálculo independiente de Estados Unidos y de los países de la OTAN que actúan de manera agresiva contra la paz mundial. En la primera etapa, esta moneda podría ser una stablecoin respaldada por oro, y posteriormente su respaldo podría ampliarse con productos básicos producidos en los países de la OCS. Glaziev es tajante: cualquier retraso adicional en la implementación de esta iniciativa podría acarrear graves pérdidas económicas para todos los países que comercian con Irán, excepto Rusia. Ahora, tanto China como India y otros estados de la OCS están interesados en esto.

El diagnóstico de Glaziev se inscribe en una transformación estructural de la economía mundial que ya no admite dudas. Durante dos décadas, el centro de la industria mundial ha cambiado radicalmente hacia China: su participación en el valor añadido global de la industria manufacturera ha aumentado aproximadamente del 9% en 2005 al 27% en 2025. Al mismo tiempo, la posición de los antiguos centros industriales se ha debilitado notablemente: la cuota de la Unión Europea se ha reducido del 24% al 17%, la de Estados Unidos del 22% al 17%, y la de Japón del 13% al 5%. El principal resultado de esta reestructuración es que las conversaciones sobre la desindustrialización de Occidente han dejado de ser mera retórica política y se han convertido en estadísticas medibles. En veinte años, China no solo se ha convertido en la mayor potencia industrial del mundo, sino que, de hecho, ha tomado la cuota que Europa, Estados Unidos y Japón habían ido perdiendo gradualmente.

Paralelamente a esta reconfiguración industrial, China está llevando a cabo una estrategia financiera de largo alcance que complementa y refuerza la propuesta de Glaziev. Como viene adelantando desde 2025, China está levantando una red global de bóvedas de oro y ampliando la infraestructura que vincula el lingote físico con el comercio denominado en yuan, según un informe de S&P Global Ratings citado por el South China Morning Post. La estrategia consiste en hacer que el renminbi sea más útil fuera de China ofreciendo a quien lo reciba un acceso más directo al oro a través de Hong Kong y, potencialmente, de una red más amplia de cámaras internacionales. S&P sostiene que ese esfuerzo podría reforzar el papel del yuan en el comercio transfronterizo al añadir una forma extra de convertibilidad hacia un activo aceptado y negociado en casi todo el mundo. Charles Chang, responsable de corporativos de Greater China en S&P Global Ratings, resume la pregunta persistente de las empresas que aceptan renminbi: qué pueden hacer, al final, con esa moneda. Conectar las transacciones en yuan de forma más directa con el oro ayudaría a resolver ese problema.

China continental inauguró el año pasado su primera bóveda de entrega de oro en el exterior, en Hong Kong, bajo un acuerdo con la Bolsa de Oro de Shanghái (SGE). El operador designado es Bank of China (Hong Kong). Al mismo tiempo, la SGE lanzó dos contratos de oro denominados en yuan que pueden liquidarse por entrega física o en efectivo. S&P indica que Pekín estudia extender la red de bóvedas a grandes centros de oro y finanzas: Singapur, Kuala Lumpur, Dubái, Riad y Moscú. «La red ofrece conectividad con el mercado físico de oro más grande del mundo», afirma Chang, y añade que la infraestructura también puede atraer a gobiernos que quieran más control sobre sus reservas de lingotes, guardándolas en casa o más cerca de casa.

La iniciativa coincide con la acumulación oficial de reservas de oro por parte de China. Al cierre de julio de 2026, las tenencias alcanzaron 76,08 millones de onzas (unos 2.366 toneladas), el vigésimo primer mes consecutivo de compras declaradas. S&P señala que China sigue relativamente infraponderada en oro como proporción de sus reservas totales, lo que deja margen para más compras o para aumentar la producción doméstica. Pekín también ha elevado el rango estratégico del metal: en 2025 las autoridades reclasificaron el oro, que dejó de ser un activo financiero y pasó a ser un mineral estratégico. Varias agencias del gobierno lanzaron planes para reforzar la seguridad de la industria, la capacidad de producción, la tecnología, la escala y la base de recursos. Ese giro de política debería beneficiar a mineras chinas como Zijin Mining y Shandong Gold Mining, que S&P espera que crezcan más rápido que muchos competidores internacionales. Las mineras chinas también han acelerado adquisiciones en el exterior: Zijin Gold International compró activos en producción en Ghana y Kazajistán en el último año, lo que ayudó a disparar el beneficio neto del primer semestre de 2026 un 179% interanual, hasta 1.450 millones de dólares.

En conjunto, la expansión de bóvedas, los contratos de oro en yuan, la acumulación continua de reservas y el apoyo a las mineras nacionales apuntan a un esfuerzo más amplio de China: atar su moneda con más fuerza al mercado físico del oro mientras Pekín busca un papel mayor para el yuan en el comercio mundial. Lo que Glaziev propone para la OCS —una moneda digital de cálculo independiente, respaldada por oro y, eventualmente, por una canasta de productos básicos— encuentra en la estrategia china de la red global de bóvedas un correlato material y operativo. La amenaza estadounidense de «desconectar del sistema del dólar» a los países que comercian con Irán no es un farol: es una advertencia que revela la principal vulnerabilidad del sistema multilateral actual. Pero también es el catalizador que puede acelerar la construcción de una arquitectura financiera paralela, donde la OCS y los BRICS+ desplieguen sus propias herramientas de cálculo, comercio y finanzas.

La UNIT y la red de bóvedas de oro no son proyectos aislados: son las piezas de un rompecabezas que, ensamblado, podría significar el fin del monopolio del dólar como moneda de reserva y de liquidación del comercio internacional. Glaziev ha insistido durante años en la necesidad de que los países BRICS dejen atrás las monedas occidentales en su comercio. Las sanciones económicas contra Rusia e Irán mostraron a varios gobiernos los riesgos de depender del dólar. Por eso, países como China, Rusia e India buscan reducir esa dependencia desde hace varios años. El bloque BRICS ya compró cantidades récord de oro durante 2025 como parte de esta estrategia. La pregunta que queda flotando en el aire de Biskek, mientras los líderes de la OCS deliberan, no es si el dólar será reemplazado, sino cuándo y por quién. La respuesta, quizás, esté escrita en oro y en código digital.

Fuentes consultadas

Sergey Glaziev. Ha llegado el momento. Agosto de 2026.

Zhou Lanxu. PBOC extends gold-buying streak to 21 months as forex reserves rise. China Daily. 7 de agosto de 2026.

South China Morning Post. How a China gold vault network could promote the yuan’s international reach. SCMP. 25 de agosto de 2026.

S&P Global Ratings. China’s Global Gold Vault Network and Yuan Internationalization. IndexBox. 25 de agosto de 2026.

Los Reporteros. Brics prueba un nuevo token respaldado en oro para dejar atrás el dólar. Los Reporteros. 2026.

El ecosistema UNIT se convertirá en la infraestructura monetaria emergente de los BRICS respaldada por oro y monedas nacionales, según Sergey Glazyev



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