Por Mente Alternativa
La investigación de Wall Street y Epstein revela un entramado de financistas y bancos que durante décadas facilitaron el funcionamiento de la red de tráfico sexual de menores de Jeffrey Epstein. Pam y Russ Martens, de Wall Street On Parade destacan que el 31 de agosto de 2025, el congresista James Comer solicitó al Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, todos los Informes de Actividad Sospechosa (SARs) relacionados con Epstein y Ghislaine Maxwell, con fecha límite 15 de septiembre.
Esta medida sigue las pesquisas del senador Ron Wyden, quien confirmó que entre 2003 y 2019 se realizaron más de 4,725 transferencias bancarias por un total de 1.08 mil millones de dólares vinculadas a Epstein y sus asociados.
Entre los principales nombres que aparecen en los documentos están Leon Black, fundador y exCEO de Apollo Global Management, responsable de transferencias por 170 millones de dólares a cuentas relacionadas con Epstein. Black fue acusado de contribuir a mantener activa la red de tráfico sexual y de abuso sexual de menores, incluyendo presuntos actos de violación en la mansión de Epstein en Manhattan.
Otros asociados mencionados en las transacciones son Darren Indyke, Harry Beller, Richard Kahn y Erika Kellerhals, quienes participaron en el manejo de los flujos de dinero que sostenían la operación de Epstein. Además, Leslie Wexner, exCEO de L Brands, facilitó a Epstein propiedades clave, incluida la mansión de Manhattan donde se cometieron múltiples abusos, y transfirió activos significativos que financiaron parte de las actividades ilícitas de Epstein. Los registros muestran que una cuenta fiduciaria para los hijos de Wexner, en la que Epstein actuaba como fideicomisario, se abrió en enero de 1999, y que una cuenta personal de Wexner vinculada a Epstein se abrió en marzo de 2000.
En cuanto a las instituciones financieras, JPMorgan Chase jugó un papel central como banco principal de Epstein. Entre 1985 y 2019, el banco facilitó transferencias globales, proporcionó efectivo y líneas de crédito, y mantuvo decenas de cuentas relacionadas con Epstein. Según reportes internos y peritajes de exagentes del FBI como Shaun O’Neill, JPMorgan ignoró señales claras de lavado de dinero y obstaculizó investigaciones federales. La firma fue acusada formalmente de dos delitos graves en 2014 por su complicidad al permitir operaciones ilícitas de Bernie Madoff, mostrando un patrón de negligencia sistemática que también benefició a Epstein.
Otros nombres de financistas y operadores involucrados en el movimiento de dinero incluyen a los ya mencionados Darren Indyke, Harry Beller, Richard Kahn y Erika Kellerhals, quienes gestionaban transferencias y fondos hacia cuentas asociadas a la red de Epstein, actuando bajo la supervisión de los principales financistas de Wall Street. Los documentos sugieren que la lista completa de personas implicadas sigue siendo confidencial, lo que ha llevado a solicitudes de ampliación de las citaciones del Comité de Supervisión de la Cámara para identificar a todos los involucrados.
Adicionalmente, investigaciones externas contratadas por L Brands, primero por Davis Polk & Wardwell y luego por Wachtell, Lipton, Rosen & Katz, sobre los vínculos de Wexner con Epstein, permanecen secretas a pesar de solicitudes formales bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA), lo que evidencia una protección institucional hacia algunos de los mayores involucrados en esta red de financiamiento.
En conclusión, la conexión entre Wall Street y Epstein no se limita a un solo banco o financista. Incluye a Leon Black, Leslie Wexner, Darren Indyke, Harry Beller, Richard Kahn, Erika Kellerhals y varias instituciones financieras, especialmente JPMorgan Chase, que facilitaron la operación de una red de tráfico sexual de menores durante décadas. La divulgación completa de los SARs y la transparencia en estas investigaciones son esenciales para la justicia, la rendición de cuentas y la protección de las víctimas de esta red criminal.