Oscuro Claro
Archivos revelados por el periodista Kit Klarenberg exponen cómo el régimen de censura D-Notice controla a periodistas británicos y elimina información sensible bajo la bandera de la seguridad nacional con el objetivo de moldear la percepción de las masa británicas y el área de influencia de la angloesfera. El sistema D-Notice no es un mecanismo excepcional activado solo ante crisis; es una arquitectura permanente de gestión informativa y funciona como un mecanismo “voluntario” pero confuso, basado en advertencias informales que buscan inducir a los medios a autocensurarse bajo la excusa de la seguridad nacional.

Por Mente Alternativa

Un informe reciente de Kit Klarenberg, publicado por the Grayzone, revela con una contundencia inédita el funcionamiento del régimen de censura D-Notice, una estructura opaca que opera desde las entrañas del aparato militar y de inteligencia británico para controlar de forma sistemática el flujo de información hacia el público. Según los documentos obtenidos por The Grayzone mediante solicitudes FOI en Australia, la Defence and Security Media Advisory (DSMA) Committee actúa como un órgano de control directo sobre periodistas y editores, imponiendo silencios, manipulando narrativas y garantizando que los medios de masas se ciñan al discurso oficial del Estado británico.

Los archivos filtrados no solo exponen que este régimen de censura D-Notice mantiene una tasa de éxito superior al 90%, sino que describen un ecosistema mediático completamente capturado, donde reporteros presentan “disculpas” formales por haber publicado información sin la “orientación” previa del Comité. Estas disculpas, registradas en actas oficiales, revelan un nivel de subordinación mediática que contradice cualquier noción romántica sobre la prensa libre en Occidente. Los periodistas consultan a la DSMA antes de publicar, aceptan cambios mediante “track changes” realizados por funcionarios, e incluso se someten a procesos de edición supervisados por militares de alto rango.

El contenido de los documentos muestra que el régimen de censura D-Notice no es un mecanismo excepcional activado solo ante crisis; es una arquitectura permanente de gestión informativa. Entre 2011 y 2014, el Comité recibió decenas de solicitudes de “consejo” sobre temas ultrasecretos, desde la muerte anómala del criptógrafo del GCHQ Gareth Williams —encontrado dentro de una bolsa cerrada en una propiedad de MI6— hasta la participación de fuerzas especiales británicas en Libia, Siria, Nigeria y otras operaciones encubiertas. También intervino en casos de abuso infantil ligado a figuras oficiales, en la masacre de Dunblane, en revelaciones de Snowden y hasta en los informes relacionados con la muerte de la princesa Diana, acumulando 85 solicitudes de “orientación” solo en ese último tema.

La función del Comité va mucho más allá de una simple figura consultiva. Aunque su sistema se presenta como “voluntario”, los documentos confirman que el Estado británico puede recurrir al Acta de Secretos Oficiales e incluso a órdenes judiciales para forzar el silenciamiento. La DSMA se jacta de que casi ningún medio incumple sus órdenes, y aquellos que sí lo hacen —como Declassified UK, fundado por el historiador Mark Curtis— son catalogados como “extremos”. El uso de ese calificativo, dirigido a un medio cuya labor consiste precisamente en supervisar al Estado, muestra cómo el régimen de censura D-Notice redefine la crítica como amenaza.

Lo más inquietante es la intención de exportar el modelo. Los archivos revelan que funcionarios australianos consultaron al Comité para crear un sistema similar en su país, lo que obligó al gobierno australiano a liberar los documentos bajo sus propias leyes FOI. La DSMA ofreció capacitación, recomendaciones y un retrato detallado de su operación, confirmando que su objetivo es extender esta arquitectura de censura a otros Estados occidentales. Además, el Comité expresó su deseo de someter a “tech giants” como Meta y Twitter/X a un acuerdo de colaboración para controlar la difusión de información sensible en redes sociales.

Los informes también confirman que la DSMA manipula el acceso a fuentes gubernamentales, restringiéndolo a un reducido círculo de periodistas “de confianza”. El Comité considera la protección de los secretos del aparato militar y de inteligencia como una responsabilidad compartida con los medios, que funcionan como guardianes del Estado y no como fiscalizadores del poder. Esta relación clientelar transforma a los periodistas en gestoras de la narrativa oficial, y a la prensa británica en un dispositivo de control social.

El régimen de censura D-Notice no solo distorsiona el pasado y el presente, sino que también configura el futuro al intentar expandirse hacia el terreno digital. Para un Estado cuya influencia global depende de la gestión del relato, la censura ya no se justifica únicamente por razones de seguridad nacional, sino como una herramienta para evitar la erosión del poder británico en un mundo hiperconectado.

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