Por Mente Alternativa
La invasión de Cuba no es un rumor de guerra: es un expediente militar que avanza con la frialdad de un reloj de precisión. Según informes de EIRNS del 27 y 28 de septiembre de 2026, y un análisis publicado originalmente en Another Day in the Empire, el Ejército de Estados Unidos ha comenzado a sondear la disponibilidad de unidades logísticas, médicas y de policía militar para un teatro de operaciones que, aunque no se nombre en los documentos internos, apunta directamente a la isla caribeña. La cadena CBS News reveló que un mensaje interno de la Reserva del Ejército solicita explorar capacidades para dar apoyo al Comando Sur en un plazo de noventa a ciento veinte días. No se trata de una maniobra retórica: es la antesala de una maquinaria bélica que ya tiene nombre, fecha y objetivos. Mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, declaraba en mayo que Cuba “está en un gran problema” y que Estados Unidos está preparado para invadirla cuando Trump dé la orden, el portaaviones USS Nimitz navegaba hacia el Caribe y el Departamento de Justicia presentaba una acusación por asesinato contra el expresidente Raúl Castro. Todo encaja. Todo suma. La pregunta ya no es si Washington puede invadir Cuba, sino cuánto costará en sangre, dinero y estabilidad hemisférica.
La reunión del “Escudo de las Américas”, celebrada el 22 de septiembre en Nueva York con la presencia del presidente Trump, no fue un encuentro diplomático más. De allí salió una declaración conjunta que extiende el llamado “Modelo de Groenlandia” —dominio militar y económico unilateral— a toda América Latina. Quince naciones firmaron un documento que subordina la soberanía nacional a una supuesta “soberanía hemisférica”, y que contempla acciones colectivas contra “organizaciones narcoterroristas” invocando el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca de 1947. Trump fue explícito: si los países no pueden derrotar a los carteles, “nosotros lo haremos por ustedes”. Pero la amenaza no es solo militar. Es extractiva. El presidente estadounidense declaró sin ambages que “los recursos de las Américas deben siempre pertenecer a los americanos”, una frase que, traducida al lenguaje de Wall Street, significa que el petróleo, el litio, el agua y las tierras raras de la región quedan hipotecados al capital financiero estadounidense. China, principal socio comercial de varios de estos países, observa con inquietud cómo se pretende filtrar inversiones mediante “mecanismos de control” que violan el principio de libre comercio.
El engranaje militar es minucioso. El mensaje interno del Ejército, difundido la semana pasada, busca seis tipos de formaciones: un batallón de combate de apoyo logístico especializado en transporte, mantenimiento y combustible; un batallón de ingenieros; un comando expedicionario de apoyo; un cuartel general de brigada médica; un destacamento quirúrgico; y una brigada de policía militar. No son unidades de defensa. Son herramientas de ocupación. La solicitud no menciona Cuba, pero funcionarios estadounidenses citados por CBS News bajo anonimato confirmaron que la planificación continuada tiene como objetivo la isla. A esto se suman operaciones de reconocimiento en el lecho marino y en los accesos marítimos alrededor de Cuba, y el desplazamiento de drones desde África hacia Sudamérica. El Comando Sur no se prepara para un ejercicio. Se prepara para una guerra.
La doctrina cubana de la “Guerra de Todo el Pueblo”, adoptada tras la caída de la Unión Soviética, concibe la defensa como una resistencia total: guerrilla, milicias locales, redes de defensa civil. La guía titulada Guía familiar para la protección ante una agresión militar, publicada por la Defensa Civil cubana, es un manual de supervivencia para una población que sabe que un adversario tecnológicamente superior puede dominar el aire y el mar, pero no puede ocupar y pacificar a un pueblo armado y organizado para la resistencia perpetua. Estados Unidos necesitaría más de cien mil tropas para invadir Cuba, según estimaciones citadas. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias mantienen unos cincuenta mil soldados activos y treinta y nueve mil reservistas. No sería difícil derrotarlos en un enfrentamiento convencional. Pero el combate urbano y la insurgencia rural convertirían la victoria en una pesadilla logística y humana.
El costo de una aventura semejante ya tiene precedentes. La guerra de Trump contra Irán ha costado aproximadamente cuarenta y cuatro mil millones de dólares, es decir, mil noventa y nueve dólares por segundo. Para los hogares estadounidenses, el impacto supera los mil doscientos dólares por familia debido al alza de los combustibles, la inflación y el gasto militar. Análisis independientes sugieren que el costo total podría exceder los dos billones de dólares. Trump ha dicho que quienes se preocupan por el costo de la guerra son tontos. Una encuesta de YouGov de mayo reveló que el sesenta y cuatro por ciento de los estadounidenses se opone a ir a la guerra contra Cuba, mientras que solo el quince por ciento la apoya. La oposición popular es mayoritaria, pero la maquinaria de guerra no se detiene.
La comunidad internacional observa con alarma. La abdicación de Maduro, violando el artículo 2(4) de la Carta de las Naciones Unidas, sentó un precedente nefasto: Estados Unidos puede usar la fuerza contra otro Estado sin autorización del Consejo de Seguridad ni reclamo de legítima defensa. Expertos en derecho internacional advierten que una invasión de Cuba desataría una crisis migratoria a solo noventa millas de Florida, crearía oportunidades para grupos armados que explotarían la inestabilidad y conduciría a una ocupación militar prolongada. La pregunta que Rubio y Trump parecen no hacerse es si Estados Unidos puede permitirse otra guerra. La respuesta, para cualquier observador sensato, es no. Pero la razón no siempre guía a los imperios. A veces, la arrogancia los empuja al abismo. Cuba lo sabe. América Latina lo intuye. El mundo contiene la respiración.
Fuentes consultadas
EIRNS. ¿Invadirá Estados Unidos a Cuba? Executive Intelligence Review News Service. 27 de septiembre de 2026.
EIRNS. La reunión del “Escudo de las Américas” acelera la militarización estadounidense y el pillaje de los recursos en las Américas. Executive Intelligence Review News Service. 28 de septiembre de 2026.
Another Day in the Empire. Trump Prepares for an Invasion of Cuba. Another Day in the Empire. 2026.