Oscuro Claro
El frágil alto el fuego en el Golfo Pérsico enfrenta una amenaza silenciada por los intereses imperiales británicos. Quienes advierten sobre este peligro coinciden en que la paz no es el objetivo de Londres.

Por Mente Alternativa

En un análisis publicado el 8 de abril de 2026 por EIR, Gretchen Small lanza una advertencia que pocos medios occidentales han recogido con la seriedad que merece: no se debe permitir que los intereses británicos hagan estallar el alto el fuego en el Golfo Pérsico. La autora señala con precisión documentada cómo el antiguo jefe del servicio de inteligencia secreta británico, el MI6, Sir Richard Dearlove, compareció apenas quince horas después del anuncio de la tregua en el canal TalkTV de Rupert Murdoch para sembrar dudas sistemáticas sobre su viabilidad.

La pregunta sobre si el alto el fuego en el Golfo Pérsico resistirá el embate de las maquinaciones imperiales no es menor, pues en ella se juega la posibilidad de una paz duradera en una de las regiones más volátiles del planeta. Dearlove, con la autoridad que le confiere haber dirigido la agencia de espionaje más antigua del mundo, no dudó en calificar el cese de hostilidades como “simplemente otro capítulo de una disputa de larga duración que, desde el principio, es una guerra”. Su escepticismo, lejos de ser una opinión neutral, constituye un acto de posicionamiento estratégico: recomendar que nadie se “entusiasme demasiado” con la tregua equivale a deslegitimarla antes de que sus condiciones fundamentales puedan ser implementadas.

El exdirector del MI6 justificó además la amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de “aniquilar” Irán como una mera respuesta proporcionada a Teherán, y deslizó la tesis según la cual Irán “habría parpadeado” ante la capacidad estadounidense de infligir “daños masivos” a sus infraestructuras críticas. Este lenguaje, que Small desmenuza con agudeza, no es inocente: construye una narrativa donde el único marco posible es el de la disuasión por el terror, no el de la negociación. Al calificar como “completamente inaceptables para Estados Unidos” las condiciones que Irán plantea para extender el alto el fuego más allá de sus dos primeras semanas, Dearlove está trazando un camino hacia la ruptura, no hacia el diálogo.

La advertencia de Small resuena entonces con claridad meridiana: el imperio británico, que durante siglos ha prosperado en la fragmentación de Oriente Medio, no tiene intención alguna de permitir que este alto el fuego en el Golfo Pérsico abra la puerta a una paz permanente. La historia reciente de la región —desde los acuerdos de Sykes-Picot hasta la injerencia en Irak, Siria y Yemen— demuestra que la estabilidad no es un producto que Londres desee exportar. La pregunta, entonces, no es si el alto el fuego sobrevivirá, sino si los actores regionales y globales que genuinamente anhelan la paz tendrán la claridad y la voluntad para aislar a quienes, como Dearlove, trabajan desde las sombras para dinamitarlo.

Notas a pie de página

¹ Gretchen Small, “EIR Warns: Don’t Let the British Blow Up the Ceasefire!”, EIR, 8 de abril de 2026, 8:10 PM.



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