Por Mente Alternativa
Un nuevo concepto geopolítico comienza a circular en los círculos estratégicos de Medio Oriente: el llamado “Hexágono de Alianzas” o “Alianza Hexagonal”. Propuesto por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, este esquema pretende articular un bloque regional encabezado por Israel junto con India, Grecia y Chipre —y potencialmente otros socios árabes, africanos y asiáticos— con el objetivo de reconfigurar el equilibrio de poder en la región. Según explica el investigador Taut Bataut en un análisis publicado por New Eastern Outlook (1), el proyecto podría convertirse en una especie de “OTAN mediterránea”, diseñada para contener el ascenso de los Estados musulmanes en el contexto de un mundo cada vez más multipolar.
La idea surge en un momento de profunda transformación del sistema internacional. Durante décadas, el orden unipolar dominado por Estados Unidos funcionó como marco de referencia para la arquitectura de seguridad global. Sin embargo, la transición hacia un orden multipolar —marcado por el ascenso de potencias como China y el fortalecimiento de bloques alternativos— ha generado una creciente incertidumbre estratégica. En ese escenario, Israel estaría intentando asegurar su posición regional mediante alianzas selectivas y flexibles que reduzcan su dependencia directa del paraguas estadounidense.
Desde una perspectiva más amplia, la iniciativa también puede interpretarse como el intento de definir la macroregión geopolítica que Israel aspira a dominar dentro del emergente orden multipolar. Si el sistema internacional tiende a reorganizarse en grandes espacios de poder —como Eurasia, el Tecnato de Norteamérica, el Indo-Pacífico o el mundo islámico—, el “Hexágono de Alianzas” podría representar el esbozo del bloque mediterráneo-oriental que Tel Aviv busca estructurar bajo su liderazgo, apoyándose en alianzas minilaterales que conectan el Mediterráneo oriental, el Golfo y el sur de Asia.
De acuerdo con Bataut, la propuesta del “Hexágono de Alianzas” no surge de la nada. En realidad, forma parte de una serie de iniciativas graduales que Israel ha impulsado durante los últimos años. Un ejemplo fue la creación en 2021 del foro I2U2 (India-Israel-Emiratos Árabes Unidos-Estados Unidos), considerado por algunos analistas como un “QUAD de Asia Occidental”. Aunque inicialmente se presentó como un mecanismo de cooperación económica, el formato sentó las bases para una convergencia estratégica entre Israel, India y varios actores árabes.
Posteriormente, en diciembre de 2025, Israel firmó un pacto de seguridad con Grecia y Chipre en el Mediterráneo oriental, consolidando una plataforma geopolítica que combina intereses militares, energéticos y marítimos. Paralelamente, Tel Aviv ha reforzado su cooperación con los Emiratos Árabes Unidos en conflictos regionales como Yemen y ha ampliado su influencia en el Cuerno de África, incluso reconociendo a Somalilandia como Estado independiente.
El contexto estratégico explica por qué estas iniciativas adquieren ahora mayor relevancia. La política exterior estadounidense bajo la llamada doctrina de “internacionalismo conservador” ha reducido su disposición a actuar como policía global. Documentos estratégicos recientes de Washington indican que Medio Oriente sigue siendo importante, pero ya no constituye una prioridad absoluta. Para Israel, esta aparente disminución del compromiso estadounidense implica la necesidad de desarrollar una mayor autonomía estratégica.
Netanyahu ha sido explícito al respecto. El objetivo del nuevo bloque sería fortalecer la capacidad de Israel para actuar de forma independiente incluso respecto de sus aliados tradicionales. En otras palabras, el “Hexágono” busca crear una red de cooperación que funcione como escudo regional frente a los llamados “ejes radicales”, tanto suníes como chiíes.
Desde la perspectiva israelí, la primera amenaza sería el llamado eje chií liderado por Irán. Las operaciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel contra Teherán se interpretan como parte de esta estrategia para debilitar la red de aliados iraníes en la región. Sin embargo, Bataut sugiere que el proyecto podría extenderse más allá de Irán.
En particular, algunos estrategas israelíes consideran que potencias regionales como Turquía podrían convertirse en el próximo desafío geopolítico. Incluso figuras políticas israelíes han insinuado que Ankara representa una amenaza estratégica comparable a la que anteriormente se atribuía a Irán.
Este movimiento se produce al mismo tiempo que varios países musulmanes exploran sus propias estructuras de cooperación defensiva. En septiembre de 2025, Arabia Saudita y Pakistán firmaron un acuerdo de defensa mutua, mientras Turquía ha buscado fortalecer su relación estratégica con Riad. Algunos analistas han comenzado a hablar de una posible “OTAN islámica” emergente.
Si el “Hexágono de Alianzas” llegara a materializarse, las implicaciones serían profundas. Podría intensificar las rivalidades dentro del propio mundo árabe, reforzar la posición regional de Israel y trasladar la competencia estratégica hacia nuevas áreas, desde el Mediterráneo oriental hasta Asia meridional.
Además, la inclusión potencial de India dentro del esquema tendría repercusiones directas en el equilibrio del sur de Asia, especialmente en la relación con Pakistán.
Para Bataut, el proyecto todavía se encuentra en una fase narrativa y ninguno de los países mencionados ha confirmado oficialmente su participación. Sin embargo, la lógica estratégica detrás de la propuesta refleja una tendencia más amplia: la fragmentación del orden internacional y la proliferación de alianzas regionales en un mundo donde las grandes potencias ya no garantizan estabilidad.
En ese escenario, el llamado “Hexágono de Alianzas” podría representar no solo una nueva arquitectura de seguridad para Medio Oriente, sino también un síntoma de la transición global hacia un sistema internacional más competitivo, donde los bloques regionales reemplazan gradualmente a las estructuras de seguridad dominadas por Occidente.
Notas a pie de página
- Taut Bataut en New Eastern Outlook: Israel’s Hexagon of Alliance: Is a Mediterranean NATO Emerging?; 10 de marzo de 2026.