Oscuro Claro
El “orden internacional basado en reglas” no murió por culpa de Donald Trump, sino por la lógica que lo sostuvo durante décadas: la supremacía del poder sobre el derecho. En Davos 2026, incluso uno de sus arquitectos, el primer ministro canadiense Mark Carney, reconoció públicamente que ese sistema fue siempre una ficción útil, aplicada de manera selectiva y destinada a colapsar bajo su propio peso.

Por Mente Alternativa

Durante años, los grandes medios occidentales sostuvieron que el orden internacional “basado en reglas” era el último dique frente al caos global. Sin embargo, como señala Elisa Barwick en su análisis The rules-based order ate itself, ese orden nunca fue realmente jurídico ni universal, sino un sistema de poder disfrazado de legalidad, donde las reglas eran obligatorias solo para los débiles y opcionales para los fuertes (Barwick, Australian Alert, enero de 2026).

Lejos de socavar ese sistema, Donald Trump simplemente utilizó sin pudor los privilegios que siempre otorgó a Estados Unidos y al Reino Unido: sanciones extraterritoriales, coerción económica, uso selectivo del derecho internacional y fuerza militar directa. La diferencia no fue de fondo, sino de forma. Trump dejó de fingir. El colapso, por tanto, no es resultado de su “erratismo”, sino de una estructura que ya no podía sostenerse.

En su discurso ante el Foro Económico Mundial de Davos el 20 de enero de 2026, Mark Carney reconoció lo que durante años fue negado: que el relato del orden basado en reglas era “parcialmente falso” y que las potencias dominantes se eximían de cumplirlo cuando les convenía. Admitió también que el derecho internacional se aplicaba con distinto rigor según quién fuera el acusado o la víctima, una realidad evidente en casos como Irak, Libia, Gaza o Ucrania (Carney, Davos 2026, citado por Barwick).

Sin embargo, el reconocimiento no implica una ruptura. Carney propone que las llamadas “potencias medias” —Europa, Canadá y otras democracias liberales— se unan para crear una “tercera vía”. En la práctica, esto significa más gasto militar, reforzamiento de la OTAN y continuidad de la guerra en Ucrania. Como subraya Barwick, no se trata de un nuevo orden, sino de otra reinvención del mismo sistema liberal que dice estar muerto.

Barwick advierte incluso de un escenario más inquietante: la posible consolidación de un nuevo bloque imperial anglosajón, articulado en torno a la Anglosfera, el eje CANZUK y estructuras como AUKUS y Five Eyes. El Brexit, la expansión de la OTAN hacia el Indo-Pacífico y el discurso de “Global Britain” forman parte de esa estrategia, que busca preservar el poder occidental bajo nuevas formas, no superarlo.

Paradójicamente, la propia realidad económica empuja a algunos de estos países en otra dirección. Canadá, por ejemplo, ha profundizado acuerdos estratégicos con China, reconociendo que la diversificación comercial es una necesidad, no una opción. Como admitió el propio gobierno canadiense, China es un socio “no negociable” en un mundo fragmentado. Esto ha provocado reacciones furiosas en Washington y en la prensa anglosajona, que denuncian cualquier autonomía como una “subordinación” a Pekín.

El trasfondo de todo el debate, señala Barwick, es el poder estructural del sistema financiero global. El ascenso de Mark Carney —ex gobernador del Banco de Inglaterra, figura clave del BIS y promotor de la financiarización verde y las monedas digitales— simboliza el control de las élites bancarias sobre los gobiernos. Su proyecto no es la soberanía de los Estados, sino la supervivencia de un orden financiero en crisis.

En ese sentido, el colapso del orden basado en reglas no abre automáticamente un mundo más justo. Puede dar lugar a un reordenamiento imperial aún más agresivo o, como sostienen los países del Sur Global y los BRICS, a la construcción de una arquitectura verdaderamente multilateral, basada en la soberanía, el desarrollo económico real y el equilibrio de intereses. Esa es la disputa central de nuestro tiempo.

Declive, caos y guerra: la estrategia imperial de radicalización por bifurcación cuando el mundo ya no obedece



Donar a Mente Alternativa
Artículos Relacionados
Total
0
Share