Por José Luis Preciado
El alto mando del Ejército Popular de Liberación atraviesa la mayor sacudida interna en décadas, en un proceso que va mucho más allá de simples casos de corrupción y que revela una profunda reconfiguración del poder en China. Hoy está confirmado que prácticamente todos los miembros del Comité Militar Central han sido destituidos: de sus siete integrantes, solo permanecen Xi Jinping y su nuevo adjunto, Zhang Shenmin, un hombre de absoluta confianza del presidente y figura clave en la conducción de las purgas dentro del EPL. Entre los investigados se encuentran Zhang Youxia, hasta ahora adjunto de Xi en el mando de las fuerzas armadas, y su protegido, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Liu Zhenli, contra quien se han presentado cargos por “graves violaciones de la disciplina y la ley”, según informó CCTV citando al Ministerio de Defensa y confirmó el portavoz oficial Jiang Bin, información reproducida por TASS. A esto se suman los arrestos, entre 2023 y 2025, del ministro de Defensa Li Shangfu, del jefe del departamento político Miao Hua y del vicepresidente del Comité Militar Central He Weidong, así como el apartamiento de Zhang Youxia del proceso político de preparación del XXI Congreso del Partido.
Aunque desde ciertos canales opositores se ha especulado con la posibilidad de un intento de golpe de Estado —incluso con un supuesto plan para detener a Xi Jinping—, lo cierto es que esta versión no ha sido confirmada. Sin embargo, el alcance y el perfil de las detenciones hacen evidente que se trata de algo cualitativamente distinto a purgas anteriores: por primera vez, el golpe alcanza al círculo militar más cercano al propio Xi. Para comprender el trasfondo, es imprescindible situar estos hechos en una dinámica histórica de largo plazo. Desde los años setenta y ochenta, cuando China inició su colaboración estratégica con Estados Unidos y las multinacionales occidentales —impulsada por Washington para contener a la URSS y por las corporaciones para acceder a mano de obra barata y nuevos mercados—, se fue gestando una fractura interna. Décadas después, ya entrado el siglo XXI, esa relación dio lugar a dos grandes corrientes dentro del Partido Comunista y del Estado: una que reconocía los beneficios del despegue industrial logrado, pero advertía del riesgo de que las grandes corporaciones terminaran capturando al Estado chino, y otra de quinta columna estrechamente ligada a esos intereses corporativos. Desde su llegada al poder en 2012, Xi Jinping representa al primer sector y ha actuado de forma sistemática para limitar tanto la influencia de las multinacionales occidentales como la de las grandes corporaciones privadas chinas, lo que explica una larga serie de purgas “anticorrupción” con un claro contenido político.
Las purgas actuales en el ejército encajan en este mismo patrón, pero con un agravante estratégico: incluyen acusaciones de colaboración con Estados Unidos y cesión de secretos militares, lo que sitúa el conflicto en el corazón de la seguridad nacional. No es casual que Zhang Shenmin, ex miembro de las fuerzas nucleares y responsable del control interno del EPL, se haya convertido en el líder efectivo del ejército, consolidando un mando férreamente alineado con Xi y con la defensa del escudo estratégico chino. Esta dinámica, además, ha facilitado una convergencia estructural con la Rusia de Putin, que ha seguido un camino comparable de contención del poder oligárquico y corporativo tanto a nivel interno como en el plano global. Lejos de ser un episodio aislado o una simple crisis disciplinaria, las purgas en la cúpula militar china reflejan la intensificación de la lucha por el control del Estado en un contexto de transición del orden mundial, donde la presión de intereses corporativos occidentales —en alianza con élites internas— sigue siendo un factor permanente. Lo que se confirme en las próximas semanas permitirá afinar el diagnóstico, pero el sentido general del proceso ya es claro: China está cerrando filas en su núcleo militar ante una confrontación sistémica que va mucho más allá de sus fronteras.