Por Mente Alternativa
La soberanía de México volvió al centro del debate internacional tras las recientes amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, quien sugirió públicamente la posibilidad de desplegar tropas en territorio mexicano si el país no “resuelve” el problema de los cárteles. Así lo analiza Gretchen Small en un artículo publicado por Executive Intelligence Review (EIR), donde se advierte que estas presiones forman parte de una escalada política, mediática y estratégica que busca presentar a México como un “adversario” de Estados Unidos, mientras se omite que las principales estructuras financieras del narcotráfico operan desde Wall Street y la City de Londres.
Ante este escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió el 5 de enero con una declaración formal leída íntegramente en su conferencia matutina, en la que reafirmó el compromiso histórico e inquebrantable de México con la igualdad soberana de los Estados y la no injerencia en los asuntos internos de otras naciones.
Sheinbaum subrayó que estos principios no solo están consagrados en la Constitución mexicana, sino también en la Carta de las Naciones Unidas y en la tradición política de figuras históricas como George Washington y Abraham Lincoln. Su posicionamiento se dio además en el contexto de los recientes acontecimientos en Venezuela, donde una intervención directa de Estados Unidos derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y en la pérdida de vidas humanas.
La mandataria mexicana fue categórica al rechazar cualquier forma de intervención extranjera, recordando que la historia de América Latina demuestra que las invasiones nunca han traído democracia, bienestar ni estabilidad duradera. Solo los pueblos —afirmó— pueden decidir su propio destino, ejercer soberanía sobre sus recursos naturales y definir libremente su forma de gobierno. En ese sentido, enfatizó que la soberanía y la autodeterminación no son opciones políticas, sino principios fundamentales del derecho internacional que deben respetarse sin excepción.
Sheinbaum también sostuvo que las acciones unilaterales y las invasiones no pueden ser la base de las relaciones internacionales en el siglo XXI, ya que no conducen ni a la paz ni al desarrollo. Retomando a Benito Juárez, recordó que “el respeto al derecho ajeno es la paz”, y defendió una visión continental basada en la cooperación económica y la integración regional, pero siempre bajo el respeto mutuo entre Estados soberanos. “Las Américas no pertenecen a ninguna doctrina ni a ninguna potencia”, afirmó, subrayando que el continente pertenece a los pueblos que lo habitan.
En relación con el combate al narcotráfico y al crimen organizado, la presidenta explicó que México sí coopera con Estados Unidos, pero bajo cuatro principios claros: respeto a la soberanía y a la integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, confianza mutua y cooperación sin subordinación. La conclusión del documento es inequívoca y resume la postura mexicana frente a Washington: cooperación, sí; subordinación e intervención, no.