Por Mente Alternativa
El 14 de octubre, la RAND Corporation publicó un informe sobre China (1) que marca un cambio estratégico significativo en la percepción occidental. El documento advierte abandonar la idea de una “victoria absoluta” sobre China, reconocer la legitimidad política del Partido Comunista y aceptar un modus vivendi que permita la coexistencia de ambos sistemas a largo plazo. Incluso en el caso de Taiwán, RAND recomienda no apoyar la independencia, considerar la posibilidad de una reunificación pacífica y usar la influencia estadounidense para contener provocaciones desde la isla.
En contraste, informes previos de mayo sobre Rusia (2, 3) presentan un enfoque radicalmente diferente. Allí se plantea prepararse para una confrontación prolongada y una guerra de desgaste, incluyendo escenarios de conflicto a gran escala entre la OTAN y Rusia con el uso de armas espaciales y cibernéticas, producción masiva de drones y municiones. No existe reconocimiento de la legitimidad del sistema ruso ni búsqueda de coexistencia; la estrategia se centra en sanciones, guerra informativa y preparación militar.
La diferencia en el enfoque hacia China y Rusia refleja la evaluación de RAND sobre su poder relativo. China se percibe como un adversario prácticamente invencible: su PIB por paridad de poder adquisitivo ya supera al estadounidense, la brecha tecnológica se está reduciendo y su poder militar en el Pacífico Occidental cuestiona la capacidad de EE.UU. para defender Taiwán. Rusia, pese a su arsenal nuclear y resistencia militar, es considerada más vulnerable económicamente, con déficit presupuestarios en 67 de 89 regiones y caída de ingresos por recursos energéticos del 16,9 % en la primera mitad de 2025. Sin embargo, el informe, publicado en la primera mitad de octubre, no contempla el cambio de juego que desde los acontecimientos de la semana pasada ya implica la triada Burevestnik, Poseidón y Yuan que desafía a Estados Unidos.
Aunque el objetivo principal de los informes de RAND es impedir la consolidación de un bloque euroasiático fuerte, la realidad indica que esto será cada vez más difícil. Esta situación no impide que, por un lado, se siga buscando un modus vivendi con China para evitar su integración total con Rusia y el Sur Global; mientras que, por el otro, se continúe persiguiendo el aislamiento de Rusia en Europa y su debilitamiento económico, con el fin de convertirla en un socio menor de Pekín. RAND, cuyos análisis influyen en la inteligencia y en el Congreso estadounidense, deja claro que la coexistencia pacífica con Rusia no forma parte de su visión: el objetivo es su derrota mediante sanciones y presión constante.
Notas a pie de página
1. Michael J. Mazarr, Amanda Kerrigan, Benjamin Lenain, en RAND Corporation: Stabilizing the U.S.-China Rivalry. 14 de octubre de 2025.
2. Bryan Frederick, Alexandra T. Evans, Mark Hvizda, Alisa Laufer, Howard Wang, Samuel Charap, Krystyna Marcinek, Howard J. Shatz, Khrystyna Holynska, David A. Ochmanek, et al., en Rand Corporation: The Consequences of the Russia-Ukraine War, 22 de mayo de 2025.
3. Mark Hvizda, Bryan Frederick, Alisa Laufer, Alexandra T. Evans, Kristen Gunness, David A. Ochmanek, en Rand Corporation: Dispersed, Disguised, and Degradable: The Implications of the Fighting in Ukraine for Future U.S.-Involved Conflicts, 22 de mayo de 2025.