Por Mente Alternativa
El proceso de desdolarización, que desde hace años venimos analizando en Mente Alternativa como una tendencia estructural y no coyuntural, acaba de recibir un nuevo impulso con la presentación del llamado BRICS Unit. Se trata de un prototipo de moneda de liquidación desarrollado en Rusia por el Instituto Internacional de Investigación de Problemas de Gestión Unit, pensado para facilitar el comercio entre los países BRICS sin depender del dólar como infraestructura central de pagos. La pregunta que muchos se hacen es si este token ruso BRICS puede convertirse en un verdadero sustituto del dólar o si su papel será más limitado pero estratégicamente decisivo.
Desde el punto de vista técnico, el BRICS Unit es un token de liquidación basado en tecnología blockchain, específicamente sobre la red Cardano. Su respaldo se compone de una cesta de reservas donde el 40% corresponde a oro físico y el 60% a monedas nacionales de los países miembros del bloque. Este diseño no es casual ni improvisado. Responde a una lógica histórica y financiera bien conocida: reducir la volatilidad cambiaria mientras se avanza, paso a paso, hacia un sistema monetario menos dependiente del dólar y de las sanciones asociadas a su uso geopolítico.
La elección de Cardano, una blockchain que no tiene origen ruso, ha generado interrogantes legítimos. El instituto desarrollador no ha ofrecido demasiados detalles públicos sobre esta decisión ni sobre el calendario exacto de implementación, lo que sugiere que el proyecto aún se encuentra en una fase experimental. Sin embargo, reducir el análisis a la falta de información técnica sería perder de vista el trasfondo estratégico. Como explicó la gestora de carteras Alena Nikolaeva, el BRICS Unit no busca reemplazar al dólar como moneda global, sino privarlo de su estatus de infraestructura de liquidación sin alternativas. Esta distinción es clave para entender el verdadero alcance del token ruso BRICS.
El dólar no domina únicamente por su uso como medio de intercambio, sino por la profundidad y liquidez de los mercados financieros estadounidenses y por su rol como activo considerado “libre de riesgo”. El BRICS Unit no compite en ese terreno, ni pretende hacerlo. Su objetivo es reducir el riesgo sistémico que enfrentan países que ya no consideran al dólar una moneda políticamente neutral. En este sentido, la desdolarización no implica un reemplazo inmediato, sino la creación de vías paralelas que erosionan gradualmente el monopolio financiero estadounidense.
Un análisis complementario fue planteado por Nathan Lewis en Forbes, quien destacó que la estructura 40% oro y 60% monedas fiduciarias recuerda a proyectos anteriores diseñados como soluciones transitorias. La lógica es sencilla: mantener un pie en el mundo del dinero fiduciario para evitar un caos cambiario, mientras el otro pie se apoya en el oro como ancla de valor histórico. En este esquema, si las monedas fiduciarias se deprecian con el tiempo, el componente en oro permanece, permitiendo una transición orgánica hacia un sistema más sólido sin decisiones traumáticas.
Este enfoque gradual encaja perfectamente con la estrategia de los BRICS y, en particular, con la filosofía china de “cruzar el río tocando las piedras”. Más que un salto abrupto hacia un nuevo orden monetario, el token ruso BRICS representa un experimento controlado, una fase de aprendizaje que puede evolucionar con el tiempo. No es casual que el nombre “Unit” remita a antiguas monedas de referencia basadas en oro, como el nomisma bizantino, que durante siglos facilitó el comercio internacional.
En conclusión, el BRICS Unit no es el “asesino del dólar” que algunos titulares sensacionalistas anuncian, pero sí es una pieza más —y no menor— en el proceso de desdolarización global. Su importancia no radica en reemplazar al dólar de la noche a la mañana, sino en debilitar su papel como única infraestructura posible para el comercio internacional. En ese sentido, el token ruso BRICS confirma algo que desde Mente Alternativa hemos señalado durante años: el sistema financiero unipolar está siendo desmontado no por un solo golpe, sino por una acumulación de alternativas estratégicas que, juntas, están cambiando las reglas del juego.