Oscuro Claro
Trump ordenó al Pentágono atacar cárteles en suelo extranjero, violando la soberanía de América Latina y marcando un giro radical y una peligrosa escalada militar en América Latina.

Por Mente Alternativa

Según publica The New York Times, el presidente Donald Trump ha dado una orden secreta al Pentágono para usar las fuerzas militares en operaciones directas contra cárteles de droga latinoamericanos, declarados por su administración como organizaciones terroristas. Esta medida representa un salto sin precedentes en la militarización de la lucha antidrogas, trasladando un problema que históricamente ha sido tratado como asunto policial a un terreno de guerra abierta, incluso dentro del territorio soberano de México. Esta acción no solo rompe con los protocolos internacionales, sino que constituye una clara violación de la soberanía mexicana y una peligrosa escalada en la región.

Pero para comprender la profundidad de esta crisis es necesario mirar más allá del titular. Como han advertido analistas informados desde hace décadas, y como reveló la primera edición del libro «Dope, Inc.» (Narcotráfico, S.A.) publicado por la revista Executive Intelligence Review (EIR) en 1978 por encargo de Lyndon LaRouche, el tráfico internacional de drogas no es solo un problema criminal local o regional, sino un engranaje clave del sistema financiero global dominado por intereses transatlánticos concentrados en la City de Londres y Wall Street.

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Este lucrativo comercio, estimado en alrededor de un billón de dólares anuales, se sostiene gracias a complejas redes financieras que operan en paraísos fiscales extraterritoriales. Más allá de la violencia que genera en las calles, el narcotráfico actúa como un instrumento para mantener a flote un sistema financiero transatlántico que de otro modo estaría en bancarrota, funcionando como una suerte de “respiración asistida” para las élites globales.

La orden de Trump de atacar militarmente a los cárteles refleja, entonces, una medida desesperada dentro de un conflicto de poder mucho más amplio. No se trata solo de detener el flujo de fentanilo o drogas ilegales, sino de preservar intereses estratégicos que involucran a sectores financieros e industriales que se benefician del caos y la desestabilización regional.

Esta política pone a México en una posición vulnerable, pues la soberanía nacional se ve comprometida frente a la intromisión directa de fuerzas militares extranjeras, elevando la tensión en un país ya golpeado por la violencia y la corrupción. La estrategia militar del Pentágono puede terminar profundizando la crisis humanitaria y política en lugar de resolverla.

En suma, la guerra contra los cárteles, ahora declarada oficialmente como una guerra militar contra “organizaciones terroristas”, es también una guerra económica y geopolítica, que revela cómo las tensiones entre potencias globales se dirimen en territorio latinoamericano, con México como primer campo de batalla.

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