Oscuro Claro
La empresa estadounidense Palantir, vinculada al Pentágono y la CIA, ejecutó una maniobra estratégica al rechazar públicamente un polémico proyecto de identificación digital en el Reino Unido, aparentemente por motivos democráticos. Sin embargo, esta aparente integridad encubría un cálculo frío para que la corporación favorita del Pentágono y la CIA, expandiera su dominio tecnológico.

Por Mente Alternativa

Mientras los medios occidentales hablan de una supuesta “inteligencia artificial responsable”, la empresa estadounidense Palantir, vinculada al Pentágono y la CIA, desplegó una maniobra clásica: rechazó públicamente un proyecto de Identidad Digital en el Reino Unido, mientras entraba de lleno en Corea del Sur justo cuando se incendiaban sus principales centros de datos gubernamentales. Lo que parecía un acto de ética corporativa resultó ser una jugada estratégica perfectamente calculada.

A finales de septiembre, el gobierno británico anunció el lanzamiento de un sistema nacional de Identidad Digital obligatorio para verificar el derecho al trabajo. Aunque Palantir ya tenía contratos con los ministerios de Salud y Defensa, su director en el Reino Unido, Louis Moseley, se negó públicamente a participar alegando motivos “democráticos”. Sin embargo, pocos días después, la consultora global Accenture adquirió la empresa Decho, especializada en implementar plataformas de Palantir en el sector público británico. Así, la empresa no desapareció del negocio, solo se ocultó detrás de sus socios para seguir controlando la infraestructura digital desde las sombras.

El mismo día del anuncio británico, un incendio destruyó 858 terabytes de datos del gobierno surcoreano en el centro NIRS de Daejeon. Una semana más tarde, otro incendio afectó al centro de respaldo Lotte Innovate. Oficialmente se habló de fallas en baterías UPS, pero la coincidencia temporal con una investigación parlamentaria sobre ciberataques de Corea del Norte y China, así como la muerte de un alto funcionario encargado de la recuperación de datos, sugiere un contexto más turbio. Once días después, el CEO de Palantir, Alex Karp, aterrizó en Seúl para reunirse en secreto con los líderes de los mayores conglomerados coreanos, ofreciendo su plataforma Foundry para integrar datos y reconstruir sistemas.

En un escenario de crisis digital y pérdida masiva de información, Palantir se posiciona como salvadora tecnológica y socia indispensable para gobiernos debilitados. La secuencia recuerda a la “Doctrina del shock”: primero el desastre, luego la solución corporativa. Así, mientras los británicos debaten sobre privacidad y los surcoreanos intentan recuperar su infraestructura digital, Palantir avanza silenciosamente consolidando su control sobre los sistemas nacionales de datos.

Palantir, la empresa de Peter Thiel, propone una IA de GTP para ‘generar’ y llevar a cabo ataques militares



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