Por Mente Alternativa
La obra del publicista ruso Valeri Badov, titulada “El buitre maltés – precursor de la funesta Declaración de París (1990) entre Bush padre y Gorbachov, que arruinó el orden mundial de Yalta – vuelve a revolotear sobre Europa” y publicada en julio de 2026, se erige como un artefacto ideológico de primer orden. No se trata de un mero compendio de ensayos, sino de una intervención quirúrgica en el cuerpo de la memoria histórica rusa, una operación de alto riesgo destinada a reconfigurar las bases mismas de la identidad nacional y su proyección geopolítica. Badov, con la colaboración de figuras del espectro político conservador como Serguéi Glazyev y Anatoli Dolgolaptev, propone una narrativa donde la URSS no fue un fracaso, sino una «cima civilizatoria» traicionada desde dentro. Su tesis central es que el «Tercer Reich» europeo se está rearmando, y que Rusia, al amputar el legado del liberalismo de los años noventa, se prepara para una confrontación existencial. La estrategia de Badov consiste en sanear el pasado para justificar un futuro de poderío incontestable.
El ensayo de Badov se sumerge en las profundidades de la «operación militar especial» (SVO) para deconstruir los cimientos del orden de Yalta, que él considera liquidado por la traición de Gorbachov. La «Declaración de París» de 1990 y la cumbre de Malta son presentadas como el momento en que la élite soviética, encabezada por un «burgués en el trono», vendió la soberanía del país a cambio de espejismos occidentales. Esta traición, según Badov, engendró un «monstruo de Frankenstein» en Ucrania, un proyecto de «Anti-Rusia» que ahora amenaza con desgarrar el tejido del mundo ruso. La narrativa del autor no solo busca explicar el presente, sino que crea una continuidad histórica ficticia donde la caída de la URSS fue un accidente corregible, y la SVO, una restauración providencial. Así, el «Maltés» se convierte en el símbolo de un depredador que planea sobre una Europa decadente, lista para ser devorada por un nuevo orden eurasiático liderado por Moscú y Beijing.
La crítica a la democracia liberal y al capitalismo de «casino» es otro pilar fundamental en el discurso de Badov. El autor, con una prosa que oscila entre el panfleto soviético y el análisis geopolítico de manual, denuncia la «ideología del lucro» que, según él, corrompió el alma rusa tras la caída del comunismo. La privatización de los años noventa, personificada en figuras como Anatoli Chubáis, es descrita como un saqueo orquestado por el «Fondo Monetario Internacional» y la «escuela de Chicago» para reducir a Rusia a la categoría de una mera colonia energética. Al contraponer este modelo de capitalismo depredador al «socialismo con rostro humano» que supuestamente imperaba en la URSS, Badov crea una dicotomía moral que justifica la centralización del poder y la economía. Esta retórica de «soberanía económica» y «justicia social» no es nueva; pero adquiere un filo cortante al ser presentada como la única alternativa al caos y la sumisión, un argumento que resuena profundamente en un electorado que ha visto erosionar su poder adquisitivo y su estabilidad.
La obra se revela, en última instancia, como un vehículo para la consolidación de una nueva ideología de estado, donde el patriotismo se confunde con la ortodoxia imperial y el disenso con la traición. Al despreciar el «cosmopolitismo», Badov apela a un nacionalismo ruso esencialista que encuentra sus raíces en la «Tercera Roma» y la «Santa Rusia», pero que se proyecta hacia el futuro mediante una alianza estratégica con China. La referencia recurrente a figuras como el poeta Olzhas Suleimenov y el historiador Lev Gumiliov no es casual: se busca un fundamento cultural para el dominio ruso en el espacio postsoviético, contrarrestando el «Gran Turán» de Erdogan y la «descolonización» promovida por Occidente. Sin embargo, la crítica más mordaz de Badov se reserva para la «quinta columna» liberal, a la que retrata como una secta de «traidores» y «agentes extranjeros» que sueñan con una Rusia balcanizada. Este maniqueísmo, que divide al mundo entre «nosotros», los defensores de la verdad, y «ellos», los agentes del caos, es el combustible que alimenta la máquina de propaganda del Kremlin.
En definitiva, el de Valeri Badov es un documento político de una claridad y una contundencia perturbadoras. No se limita a describir la realidad; se propone crearla, moldeando la percepción de millones de rusos sobre su pasado, su presente y su futuro. Al presentar la SVO como un acto de justicia histórica y la lucha contra Occidente como una guerra de civilizaciones, Badov legitima la deriva autoritaria del régimen y la sumisión de la economía a los intereses del poder militar. El «Maltés» que sobrevuela Europa es, en este contexto, una metáfora de la propia ideología que Badov propaga: una visión de la historia como un enfrentamiento perpetuo, donde la fuerza y la voluntad de poder son los únicos principios que cuentan. La obra, por tanto, no es un libro sobre Rusia; es un arma en la batalla por el alma de Rusia.
Fuentes consultadas
Valeri Badov. Мальтийский стервятник – предвестник злосчастной Парижской декларации (1990) Буш-старший-Горбачев, погубившей Ялтинский миропорядок – вновь кружит над Европой. Libro. 15 de julio de 2026. Nota: «Мальтийский стервятник» se traduce literalmente como «buitre maltés», pero en este contexto hace referencia a la cumbre de Malta (1989) entre Bush y Gorbachov, que precedió a la Declaración de París de 1990. El término «стервятник» (buitre/carroñero) tiene una connotación negativa en el texto original.