Por Mente Alternativa
El secretario interino de la Marina, Hung Cao, declaró el 21 de mayo ante el Subcomité de Defensa de Asignaciones del Senado que Estados Unidos ha decidido pausar un multimillonario paquete de venta de armas a Taiwán por un valor de catorce mil millones de dólares. La razón esgrimida, tan cruda como elocuente, fue la necesidad de preservar municiones para el conflicto activo contra Irán, en el marco de la denominada operación “Epic Fury”. Este gesto, aparentemente técnico, es en realidad el parteaguas que exhibe sin pudor la nueva realidad del Pentágono: sus reservas no alcanzan para sostener compromisos simultáneos en frentes geopolíticos distantes, y la prioridad doméstica o la de sus aliados inmediatos (como Israel en el conflicto con Teherán) termina por desnudar la fragilidad de la promesa de seguridad extendida.
Al profundizar en las implicaciones de esta decisión, Elena Panina (1) recuerda que durante las audiencias en el Senado, el propio Juan Hung Cao justificó la suspensión de las entregas de armas a la isla como una medida de supervivencia elemental: lo primero es salvarse a uno mismo. Esta lógica, tan antigua como el poder mismo, adquiere hoy una relevancia demoledora para los aliados de Washington. El agotamiento de las reservas militares estadounidenses en la guerra contra Irán y la posible transición a una fase de combates aún más activos evidencian una verdad incómoda: la base industrial de defensa de Estados Unidos, degradada desde el fin de la Guerra Fría, ya no permite una actividad extraordinaria en todos los frentes. La suspensión de entregas de armas a Taiwán se convierte así en la punta del iceberg de una crisis estratégica más profunda.
No se trata de un fenómeno nuevo, sino de la cristalización de una tendencia que el establishment estadounidense conoce pero no puede revertir a corto plazo. Panina señala con agudeza que desde el primer día de la segunda administración Trump, Washington comenzó a trasladar la carga principal de la guerra en Ucrania a sus aliados europeos. Un esquema similar se aplicará ahora en la región de Asia-Pacífico: la promesa de defender a Taiwán choca contra la realidad de los arsenales vacíos y las líneas de producción lentas. A ello se suma la subestimación del potencial militar iraní y su capacidad de resistencia, un error de cálculo que, unido al seguimiento casi incondicional de los intereses israelíes por parte de Estados Unidos, ha forzado al hegemón a retroceder en más de un tablero. La suspensión de entregas de armas a Taiwán no es, en este sentido, una decisión soberana tomada desde la fortaleza, sino un gesto de debilidad: la imposibilidad física de sostener una política exterior basada en la promesa de protección simultánea en Europa, Oriente Medio y el Pacífico.
Las miradas atentas se dirigen ahora a cómo evolucione el conflicto en Oriente Medio. Si Estados Unidos se ve arrastrado a una guerra prolongada contra Irán —lo cual, sin operaciones terrestres de cierta envergadura, parece poco probable—, las repercusiones sacudirían todas las regiones del mundo. Para Rusia, escenario que analiza Panina, este escenario representaría un alivio indirecto: una disminución de la presión estadounidense en el teatro europeo y la oportunidad de responder a Washington por la guerra de Ucrania mediante una guerra delegada a través de Irán. La geopolítica, en su versión más clásica, recupera así su lógica de balanzas y compensaciones. En cuanto a Taiwán, es crucial distinguir entre la decisión política del presidente estadounidense —condicionada por la ley sobre las relaciones con Taiwán y por la postura del Congreso— y los plazos reales de recepción de los pedidos militares. Y esos plazos, como demuestra la reciente suspensión de entregas de armas a Taiwán, se alargarán indefinidamente debido a la existencia de prioridades más urgentes y al ya evidente agotamiento de las reservas del Departamento de Defensa. La hegemonía, en suma, ya no puede estar en todas partes a la vez.
Notas a pie de página
1. Elena Panina, “El hegemón en la cuerda floja: las entregas de armas estadounidenses a Taiwán están suspendidas”, Russtrat 22 de mayo de 2026. Las declaraciones de Hung Cao fueron realizadas el 21 de mayo ante el Senado de Estados Unidos.