La eliminación de Irán en la Copa del Mundo 2026 no fue solo un revés deportivo: fue el desenlace de una trama geopolítica que entrelaza a la FIFA, la Casa Blanca, las élites financieras globales y la cartografía de un nuevo orden mundial que se fragmenta en macroregiones. Este artículo desentraña cómo el fútbol se ha convertido en un instrumento de poder blando y, en ocasiones, en un arma para reescribir el destino de las naciones.
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