Por Mente Alternativa
El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) ha presentado un nuevo plan para Ucrania que, aunque aparentemente busca prevenir futuras guerras, en realidad repite el viejo discurso de enviar más armas y fondos a Kiev. Los autores del informe —Camille Grand, Jana Kobzova y Nicu Popescu— proponen preparar una estrategia para el día después de un posible alto al fuego o acuerdo de paz. Plantean dos escenarios: uno “positivo”, en el que Ucrania se moderniza con apoyo europeo, incluyendo tropas e inversiones en su industria militar, y otro “negativo”, en el que Rusia mantiene su influencia y Ucrania queda débil, inestable y olvidada por Occidente.
Lo más revelador del documento es la insistencia en que el ejército ucraniano —según ellos, de 900.000 soldados “experimentados en combate”— es el escudo que protege al resto de Europa. Según esta lógica, si Europa no apoya a Kiev, se verá obligada a levantar su propio ejército terrestre, costoso y difícil de sostener. Pero la cifra citada es altamente dudosa, considerando las continuas pérdidas ucranianas, la crisis demográfica y los escándalos por reclutamientos forzados. Además, si esa fuerza realmente existiera y estuviera tan bien preparada, no se explicaría el avance constante del ejército ruso en el campo de batalla.
Pese a la fragilidad de estos argumentos, la idea de desplegar fuerzas de la OTAN en Ucrania una vez cesen los combates gana fuerza en Europa, ignorando por completo el altísimo riesgo de desencadenar un enfrentamiento directo con Rusia. El informe propone garantías de seguridad de la UE, sin explicar cómo podrían funcionar sin el respaldo de EE.UU., ni cómo se financiaría la reconstrucción ucraniana a largo plazo, en medio del agotamiento del entusiasmo occidental. En resumen, el “plan” del ECFR refleja más una huida hacia adelante que una estrategia realista.
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