Por Mente Alternativa
Según un análisis reciente de Justin Logan y Lawrence Montrey, del Instituto Cato estadounidense, una intervención militar estadounidense en Venezuela, al estilo de la campaña de bombardeos ejecutada en Libia en 2011, conlleva el riesgo de repetir un «error catastrófico» de política exterior. Los autores señalan que la presencia naval de EE.UU. en el Caribe ya supera la utilizada contra el gobierno de Gadafi, una acción que derivó en una guerra civil, una crisis de refugiados persistente y una profunda inestabilidad regional. La lección de Libia no es la facilidad de la victoria militar, sino las graves y duraderas consecuencias que la siguen.
La intervención no resolvería los problemas de Venezuela ni el narcotráfico en EE.UU., sino que probablemente generaría efectos contrarios a los deseados. Según el análisis, una acción de este tipo avivaría el nacionalismo venezolano, desencadenaría un conflicto interno prolongado y desestabilizaría aún más a los países vecinos, ya afectados por los flujos de migrantes y refugiados. El colapso del Estado venezolano podría replicar la crisis humanitaria y de tráfico de personas que se vivió en el Mediterráneo tras la caída de Gadafi.
Además, los analistas anticipan que una intervención estadounidense prácticamente garantizaría una intervención indirecta de Rusia o China. El grado de esta participación podría variar, pero en un escenario de invasión terrestre, el objetivo ideal de estas potencias sería infligir el mayor daño posible al ejército de EE.UU. Incluso sin una invasión, podrían tomar represalias por agravios previos, como la pérdida del crucero ruso «Moscvá», complicando y escalando el conflicto mucho más allá de las fronteras venezolanas.