Oscuro Claro
El nombre de Sak Tahn Waax, un matemático maya del siglo VIII, emerge de las ruinas de Xultún para reclamar la autoría de la fórmula que ordenó el universo calendárico de su tiempo.

Por Mente Alternativa

La noticia, difundida por Paola Jiménez en el diario Excelsior ha sacudido los cimientos de la arqueología mesoamericana. Arqueólogos y epigrafistas han logrado un hito sin precedentes en el estudio de la cultura maya: identificar por nombre propio al creador de un conocimiento científico, una fórmula matemática y astronómica que, hasta ahora, solo se atribuía al genio colectivo de una civilización. Se trata de Sak Tahn Waax, cuyo nombre se traduce como «Zorro de Pecho Blanco», un erudito que vivió en el siglo VIII de nuestra era y que, más de mil doscientos años después, reclama desde los muros de Xultún, en el norte de Guatemala, su lugar en la historia del pensamiento universal.

Este descubrimiento, gestado a lo largo de dieciséis años de investigación meticulosa, sitúa a la arqueología guatemalteca y a sus colaboradores internacionales en el centro de un debate sobre la autoría y la individualidad en las ciencias antiguas. El coordinador del proyecto arqueológico, Boris Beltrán, lo expresó con contundencia en una conferencia de prensa en el Palacio Nacional de la Cultura: es «la primera vez en el mundo que se conoce el nombre de un matemático (maya) comparado con otros pensadores» como Tales de Mileto, un reconocimiento que equipara la tradición intelectual maya con la de Grecia, India, China o Irak . Hasta ahora, los nombres de los grandes matemáticos y astrónomos mayas permanecían en el anonimato, a diferencia de los artistas y gobernantes cuyas firmas adornaban vasijas y estelas. Sin embargo, la figura de Sak Tahn Waax se alza ahora para ocupar un lugar junto a esos sabios que, en otras latitudes, dieron nombre a las ecuaciones del cosmos.

El hallazgo se produjo en el sitio arqueológico de San Bartolo Xultún, un complejo que alguna vez albergó pirámides, plazas y campos de juego de pelota, ubicado a unos cuarenta kilómetros del icónico parque Tikal. Dentro de un pequeño edificio perteneciente al periodo Clásico (250-900 d.C.), los arqueólogos descubrieron un mural que contenía más de cincuenta inscripciones de naturaleza matemática y astronómica . Se cree que este espacio pudo haber sido un conjunto habitacional para escribas y sus familias, un lugar donde el conocimiento se gestaba lejos de la solemnidad de los grandes monumentos. Fue precisamente en este entorno íntimo donde un grupo de especialistas, liderados por el arqueólogo y epigrafista Franco Rossi, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y el profesor David Stuart, de la Universidad de Texas en Austin, dio con la clave que cambiaría la historia.

El objeto de su atención era un conjunto de nueve glifos que representaban una fórmula para calcular unidades de tiempo, una especie de «borrador» o «cálculo preliminar» que ofrecía una mirada sin precedentes al proceso creativo de los sabios mayas. Pero lo que convirtió este texto en un tesoro fue su colofón: dos glifos adicionales que contenían la expresión che-he-na, traducida como «así dice…», seguida del nombre SAK-TAHN-wa-xi. La firma era inequívoca. Para recuperar esta información, el equipo recurrió a un meticuloso trabajo de dibujo a escala, fotografía de alta resolución y el uso de tecnología multiespectral, que permitió realzar digitalmente los trazos desgastados por más de doce siglos de historia y hacer visibles los once jeroglíficos que componían el texto completo.

La fórmula de Sak Tahn Waax, conocida como Texto 19, no es un simple registro calendárico, sino una sofisticada demostración de pensamiento matemático y observación astronómica. En ella se articulan al menos seis unidades de tiempo que eran fundamentales para la vida maya: la cuenta ritual de 260 días (Tzolkin), el año solar de 365 días (Haab), el ciclo sinódico de Venus de 584 días, el ciclo de Marte de 780 días, y otras unidades como el Tun de 360 días y el Uinal de 20 días . La brillantez de la fórmula reside en haber encontrado un punto de conciliación entre estos ciclos, ya que el intervalo total de la misma es de 2.920 días, un número que resulta ser el mínimo común múltiplo del año solar y el ciclo de Venus (ocho años solares equivalen a cinco ciclos de Venus). Este era un conocimiento conocido, pero la forma en que Sak Tahn Waax relacionó estos periodos, incluyendo a Marte, y los desglosó en sub-múltiplos, es única y no se había documentado en ningún otro texto maya. Según Rossi, Sak Tahn Waax dedicó 2.920 días a observar los recorridos de los planetas para elaborar su fórmula, un trabajo de campo que subraya la naturaleza empírica de su ciencia.

La trascendencia de este descubrimiento va más allá de la mera identificación de un nombre. Como señaló la arqueóloga María Belén Méndez, el gesto de firmar su trabajo representa un acto de gran significado simbólico: «está cambiando la tradición que viene de la oralidad, tan importante en la cultura maya, y le da como otra parte, afirmando, como diciendo ‘lo escrito es lo que es ley'». Esta afirmación de autoría intelectual en un campo como el de la astronomía y las matemáticas, que estructuraba la vida política, social y religiosa, es un indicio de que el conocimiento no era un dogma inmutable, sino que existía espacio para las ideas personales y la innovación. Aunque las grandes decisiones, como la colocación de monumentos o la llegada de nuevos gobernantes, se basaban en estos cálculos, el «Zorro de Pecho Blanco» nos legó un testimonio de su proceso, una ventana a la mente de un científico que, como los grandes sabios del viejo mundo, buscó comprender el cielo para ordenar el tiempo de los hombres en la Tierra.

Fuentes consultadas

Paola Jiménez. Identifican al primer astrónomo maya que creó una fórmula para medir el tiempo. Excélsior. 19 de julio de 2026.

Franco D. Rossi, David Stuart, Heather Hurst. The identification and work of an eighth-century Maya mathematician. Antiquity, Cambridge University Press. 14 de julio de 2026.

AP News. Anuncian en Guatemala identificación de matemático y astrólogo maya estudioso del calendario. AP News. 13 de julio de 2026.

Infobae. Descubren la firma de un matemático maya del siglo VIII en una fórmula astronómica única. Infobae. 14 de julio de 2026.

James Woodford. Maya mathematician’s name decoded alongside astronomical formula. New Scientist. 13 de julio de 2026.



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