Oscuro Claro
Se acerca el momento en que habrá que aceptar la derrota de Occidente en Ucrania. El presidente estadounidense Donald Trump está decidido a pasar la página de Volodimir Zelenski, quien ha establecido una alianza con las organizaciones criminales que la administración Trump quiere erradicar. El ejército ruso prosigue su avance, Elon Musk acaba de limitar el flujo de datos de Starlink hacia Kiev y Rusia está a punto de concretar su objetivo militar. Queda por saber qué van a hacer las potencias europeas para esconder su fracaso.

Por Thierry Meyssan

El presidente ruso Vladimir Putin recibió al enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump, el 21 de octubre.
Rusia demoró en asumir el papel le asignaba la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU [1], lo cual hizo al iniciar su operación militar especial en Ucrania.

También es cierto que los otros dos Estados que esa resolución mencionaba como garantes de la aplicación de los Acuerdos de Minsk, Alemania y Francia, no hicieron absolutamente nada.

En cierto momento, el presidente ruso Vladimir Putin llegó incluso a reprender al oligarca Konstantin Malofeyev cuando este, en nombre de la Santa Rusia, reclutó cosacos para prestar ayuda a los pobladores del Donbass, frente a los nacionalistas integristas que los masacraban con el consentimiento del entonces presidente de Ucrania Petro Porochenko. Cierto es que Malofeyev, dueño del grupo de comunicación Tsargrad y de una parte del grupo de telecomunicaciones Rostelecom, es un notorio monarquista y que actuaba en interés de un gran duque. Putin intervino entonces recordándole que tener mucho dinero no le daba derecho a actuar en lugar del Estado.

El presidente Putin inició la intervención rusa en Ucrania sólo cuando los nacionalistas integristas planificaron una operación militar de gran envergadura, no sólo contra la población del Donbass sino también contra Crimea, que ya había regresado a la Federación Rusa [2]. Incluso lo hizo de forma precipitada, reconociendo las repúblicas del Donbass como Estados soberanos el 21 de febrero de 2022, cuando el Kremlin ni siquiera había podido conseguir las banderas de la República Popular de Donetsk y de la República Popular de Lugansk.

El objetivo militar que el presidente Putin fijó en aquel momento era liberar esos territorios, objetivo que Rusia debería alcanzar muy próximamente. Si la guerra se extendió y Putin decidió liberar también la Novorrosiya, objetivo que también debería alcanzar en los próximos meses, fue únicamente porque las potencias occidentales se empeñaron en armar y financiar el régimen de Kiev.

En todo caso, Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025. A diferencia de su predecesor, Joe Biden, Trump no tiene ningún interés personal en el conflicto ucraniano y trata de ponerle fin. El 28 de febrero de 2025, Trump reprende públicamente a Zelenski en la Casa Blanca. Pero, gracias al amplio apoyo de los grandes medios de prensa de Occidente, Zelenski logra encubrir el hecho que su mandato presidencial expiró en mayo de 2024, lo cual lo convierte en un usurpador.

Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, Donald Trump propuso varios ciclos de negociación sobre Ucrania, sin lograr resultados concretos. Zelenski se vio implicado en una trama de corrupción gubernamental, pero salió indemne, culpando sucesivamente al jefe de su oficina, Andriy Yermak, y a la sucesora de este, Mariia Vitushok. También logró enterrar los casos de corrupción de su equipo de trabajo, como el caso Midas y el papel de su socio Timur Minditch en el escándalo de Jeffrey Epstein.

Sin embargo, creyéndose al parecer definitivamente impune, Zelenski ha llegado a establecer una alianza con los cárteles mexicanos de la droga que la administración ha designado como “organizaciones terroristas extranjeras” [3]. En cuestión de semanas, esos narcotraficantes han emprendido en Latinoamérica ataques armados contra fuerzas locales de la policía y contra los hombres de la agencia antidroga estadounidense (DEA) e incluso utilizan drones para garantizar el traslado de droga a través de la frontera entre Estados Unidos y México. Por otro lado, han incrementado la entrada de drogas en los países de la Unión Europea ya que gozan de libre paso a través de la frontera de Ucrania.

Pero ahora, el presidente Trump parece decidido a poner fin a todo eso. En los últimos días, su emisario especial, Steve Witkoff, viajó a Ucrania, luego a Noruega –donde se reunió con Zelenski y con algunos dirigentes europeos– y finalmente fue recibido en Rusia por el presidente Vladimir Putin. El yerno de Trump, Jared Kushner, quien suele acompañar a Witkoff, siguió esta vez al emisario especial por videoconferencia –en realidad, Kushner parece haberse quedado en Estados Unidos para hacer “control de daños” a raíz de la sorpresiva publicación de un libro de denuncia sobre sus propias trucos comerciales [4].

Al mismo tiempo, después de comprobar que el ejército ucraniano estaba utilizando indebidamente su acceso a Starlink para realizar ataques contra el territorio ruso, Elon Musk restringió el flujo de datos a Ucrania. Respondiendo a las críticas suscitadas por esa medida, Musk publicó un mensaje en el que el propio Zelenski reconocía el uso de Starlink en acciones militares ofensivas contra el territorio ruso [5].

El vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dimitri Medvedev, dio a conocer en estos días una lista de los problemas de Trump con «el toxicómano de Kiev» [6]:

«1. Zelenski siempre apoyó abiertamente al “soñoliento” Biden;
2. se negó a comunicarle a Trump detalles comprometedores sobre Biden antes de las elecciones;
3. de manera inoportuna e insolente –como una enorme mosca en la miel–, y siendo incluso grosero, Zelenski ha exigido constantemente dinero y armas para su guerra contra Rusia;
4. ha manipulado a los dirigentes europeos, azuzándolos siempre en contra de Trump y de sus enviados;
5. ha rechazado una tras otra las propuestas que Trump y sus colaboradores le presentaban en favor de una negociación seria sobre el conflicto;
6. ha ninguneado al presidente estadounidense, negándose a suspender sus ataques contra las refinerías rusas e ignorando los argumentos de Trump en cuanto al impacto de esos ataques sobre los precios de los derivados del petróleo y sobre la situación en Estados Unidos con vistas a las elecciones;
7. con su comportamiento negligente, Zelenski ha puesto a Estados Unidos y la OTAN al borde de un conflicto nuclear con Rusia;
8. con el mayor descaro, Zelenski y sus acólitos –como el prófugo Mindich y el ahora en desgracia Yermak– malversaron los fondos estadounidenses que Joe Biden tan generosamente asignaba para la guerra e incluso siguieron malversando lo que quedaba de esos fondos, cuando la administración Trump decidió poner fin al despilfarro;
9. Zelenski no ha encontrado nada mejor que vincularse con los cárteles mexicanos de la droga, organizaciones criminales que Trump quiere erradicar y que ahora envían sus matones a Ucrania para que aprendan a manipular drones, servicio que pagan al «toxicómano de Kiev» con dinero proveniente de la venta de substancias ilícitas en Estados Unidos.
10. en vez de tener en cuenta la posición de Washington, Zelenski ha chantajeado a Estados Unidos repitiendo sin cesar las consecuencias desastrosas que tendría para Occidente la derrota en Ucrania.»

En todo caso, todo indica que se acabaron los “paños tibios”.

Yuri Uchakov, ex embajador de Rusia en Washington y actual consejero del presidente Putin, ha mencionado la posibilidad de iniciar negociaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos en Abu Dabi, después del 4 de noviembre. Uchakov recordó que la anterior proposición de Moscú en ese sentido, del 18 al 20 de septiembre, fue rechazada por la parte ucraniana [7].

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, comentó por su parte que la Unión Europea busca un negociador, aunque no ha hecho nada en concreto hasta el momento. «Siguen hablando pero sin tomar una decisión», dijo Peskov. Sobre la posible designación del presidente de Finlandia para ese papel, observó: «Si hay un negociador, está bien. Si es un negociador que va a esforzarse sinceramente por contribuir a un arreglo pacífico, será todavía mejor.»

En Moscú no ocultan su preferencia por el ex canciller alemán Gerhard Schröder, hoy miembro del consejo de administración de Gazprom.

El diputado Leonid Slutski, presidente del Partido Liberal Demócrata ruso, que suele decir en voz alta lo que Moscú prefiere callar por cortesía, declaró: «Kiev no busca negociaciones de paz. Zelenski ya torpedeó un importante encuentro trilateral sobre la diáspora ucraniana con sus ataques brutales contra los centros de votación durante las elecciones legislativas rusas. Y ha decidido repetir esa acción en vez de preparar la reunión en Abu Dabi. La parte estadounidense también debería sacar sus conclusiones y no “congelar” sino detener completamente toda ayuda militar a Ucrania. Eso sería una contribución real al proceso de paz.»

El Kremlin da la espalda sin miramientos a todos los que proponen un simple alto al fuego. Moscú ha dejado claro que sólo está dispuesto a aceptar un verdadero tratado de paz, en todo el sentido de la expresión, incluyendo la desnazificación de Ucrania.

En Occidente, las potencias de la “coalición de voluntarios” sopesan hoy las consecuencias de todo eso.
• ¿Cómo van a reconocer que sí, que realmente había nacionalistas integristas, “banderistas”, en el régimen ucraniano?
• ¿Cómo van a reconocer que esos elementos no se consideraban a sí mismos eslavos, si no que aspiraban a acabar con los eslavos –ucranianos y rusos–, hasta el último niño?
• ¿Cómo van a reconocer que el Occidente “civilizado” ha apoyado durante todo este tiempo a esos elementos… utilizando los impuestos de los ciudadanos de la Unión Europea y de Canadá?

Es muy probable que después de toda esta carnicería, que ha costado más de un millón de vidas, no sea Volodimir Zelenski el único que tendrá que optar por la huida y que también tengan que hacerlo los dirigentes políticos de la Unión Europea y de Canadá.

Fuente:

Thierry Meyssan. Se acerca el fin de la guerra en Ucrania contra los eslavos. Red Voltaire. 27 de octubre de 2026.



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