Oscuro Claro
El concepto del Eje de la Resistencia se ha convertido en una pieza central de la geopolítica de Oriente Medio durante las últimas décadas. Surgido a partir de la convergencia estratégica entre Irán y diversos movimientos armados regionales, este entramado político-militar ha sido presentado por sus partidarios como un bloque antiimperialista frente a la influencia de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, la naturaleza real de esta alianza, sus actores y sus objetivos han sido objeto de intensos debates y controversias dentro del análisis internacional.

Por Mente Alternativa

La Red Voltaire, propone en su ensayo “¿Qué tipo de victoria queremos?” (1) una reflexión poco habitual dentro del debate geopolítico sobre Oriente Medio. En lugar de centrarse en el análisis estratégico del conflicto, el portal dirigido por el analista Thierry Meyssan examina las contradicciones ideológicas y políticas que, a su juicio, han debilitado al llamado Eje de la Resistencia (2).

El autor recuerda que este eje nació como una estrategia defensiva de Irán tras la revolución islámica liderada por Ruhollah Khomeini. Inicialmente, se apoyaba en la movilización de comunidades chiitas en diversos países de Oriente Medio para proteger a la República Islámica frente a la presión de las potencias occidentales. La ideología de Khomeini reinterpretaba el chiismo como una fuerza revolucionaria inspirada en el sacrificio del imam Alí y en la lucha por la justicia contra el colonialismo.

Sin embargo, Meyssan señala que esta estrategia generó tensiones en los propios países donde surgieron esas milicias. El problema de la soberanía nacional se hizo evidente en 2011, cuando la mayoría chiita de Bahréin se sublevó contra la monarquía sunnita. A partir de ese momento, el general Qassem Soleimani transformó la estructura del Eje de la Resistencia: en lugar de simples “proxies”, las organizaciones armadas pasaron a actuar como movimientos aliados con agendas propias, capaces de impulsar revoluciones inspiradas en el modelo iraní dentro de sus respectivos países.

Este proceso dio lugar a una red regional que incluía actores como Hezbollah, el Hashd al-Shaabi y Ansar Allah, convirtiendo al Eje de la Resistencia en una de las fuerzas militares más influyentes de Oriente Medio.

El texto se vuelve más polémico cuando aborda la relación entre Irán y Hamas. Red Voltaire sostiene que el líder iraní Ali Khamenei intentó ampliar su influencia en el mundo musulmán apoyando a movimientos sunnitas que no compartían plenamente la visión antiimperialista del khomeinismo. Entre ellos, Hamas, organización históricamente vinculada a la Hermandad Musulmana.

Según el autor, dentro de Hamas existen desde 2014 dos corrientes diferentes: una ligada a la Hermandad Musulmana y orientada hacia la creación de un califato islámico, y otra más cercana a los movimientos de resistencia palestina tradicionales, cuyo objetivo sería la creación de un Estado palestino. Esa ambigüedad ideológica habría generado tensiones tanto con Siria como con otros actores del Eje de la Resistencia.

EEUU y el Reino Unido utilizan a Netanyahu y al Hamas para posicionar a la Hermandad Musulmana de cara a una segunda ‘primavera árabe’ —una hipótesis de Thierry Meyssan

Red Voltaire incluso recuerda que durante la guerra en Siria, militantes vinculados a Hamas participaron en acciones violentas dentro del campo palestino de Yarmouk en Damasco, lo que llevó al gobierno de Bashar al-Assad a enfrentarse a ellos.

Uno de los elementos más controvertidos del ensayo es la interpretación del ataque del 7 de octubre de 2023, la operación “Diluvio de Al-Aqsa”, que Thierry Meyssan sugiere pudo haberse producido incluso con conocimiento o manipulación del gobierno de Benjamin Netanyahu. Esta hipótesis —censurada según el autor dentro de Israel— habría arrastrado al Eje de la Resistencia a una guerra que no correspondía a sus objetivos estratégicos iniciales.

Para Red Voltaire, esa dinámica terminó provocando la escalada que llevó a la confrontación directa con Estados Unidos e Israel y al debilitamiento del eje regional que Irán había construido durante décadas.

El texto concluye con una reflexión de carácter moral y político: la victoria, afirma el autor, no puede alcanzarse mediante alianzas con fuerzas que no compartan principios fundamentales como la igualdad entre todos los seres humanos. En su visión, el error estratégico de Irán habría sido sacrificar su ideal universalista para construir una unidad panislámica basada en intereses coyunturales.

Así, más que un análisis militar del conflicto, el ensayo plantea una advertencia sobre las contradicciones internas de las alianzas geopolíticas: no todas las coaliciones, incluso en contextos de resistencia o guerra, conducen necesariamente a una victoria coherente con los principios que dicen defender.

Notas a pie de página

1. Red Voltaire: ¿Qué tipo de victoria queremos?, 10 de marzo de 2026.

2. El Eje de la Resistencia, también descrito en algunos análisis como Eje de la Resistencia Antiimperialista, designa una alianza político-militar articulada alrededor de Irán y del movimiento chiita libanés Hezbollah. Esta coalición se consolidó tras la guerra de 2006 entre Hezbollah e Israel, conflicto en el que el grupo libanés contó con apoyo logístico y político de Teherán y del gobierno sirio de orientación baazista. Con el tiempo, el entramado se amplió para incluir a varias organizaciones armadas palestinas y otras milicias regionales que comparten una postura de oposición a Israel y a la influencia estratégica de Estados Unidos en Oriente Medio. Algunos analistas incluso han señalado que, durante el gobierno de Nicolás Maduro, Venezuela llegó a identificarse políticamente con este bloque pese a no formar parte del mundo musulmán.

Wikileaks: Informe del Departamento de Estado de EEUU definió a Hamas como ‘una creación de la Hermandad Musulmana’, la fuerza de tareas de la CIA y el MI6 británico



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