Oscuro Claro
El autogol de Estados Unidos se ha confirmado con datos empíricos del Instituto Kiel para la Economía Mundial: casi el 96% del impacto de los aranceles impuestos por Donald Trump recae directamente sobre importadores y consumidores estadounidenses, desmontando el mito oficial de que son los países exportadores quienes asumen el costo.

Por Mente Alternativa

Un nuevo estudio del Instituto Kiel para la Economía Mundial (Alemania), basado en el análisis de más de 25 millones de registros de envíos por un valor cercano a cuatro billones de dólares, demuestra que los aranceles funcionan en la práctica como un impuesto al consumo dentro de Estados Unidos. Aunque el gobierno buscaba castigar a empresas extranjeras, los datos indican que solo el 4% del costo fue absorbido por exportadores foráneos, mientras que el 96% fue trasladado a compradores estadounidenses. Como resultado, los ingresos aduaneros crecieron en aproximadamente 200 mil millones de dólares en 2025, pero al precio de una contracción del comercio, menor variedad de productos y un encarecimiento general de bienes importados. Según Julian Hinz, director de investigación del Instituto Kiel y coautor del estudio, “la idea de que otros países pagan estos aranceles es un mito: los estadounidenses están pagando la factura”.

El informe también examinó los incrementos inesperados de aranceles impuestos en agosto de 2025 a Brasil e India, que subieron hasta el 50%. En ambos casos, los exportadores no redujeron sus precios para compensar el golpe fiscal. Al comparar las exportaciones indias hacia Estados Unidos con las dirigidas a Europa y Canadá, se observó una caída de hasta 24% en volumen y valor, mientras que los precios unitarios permanecieron estables. Es decir, los exportadores vendieron menos, pero no más barato. Este patrón confirma que la carga arancelaria no fue absorbida en origen, sino trasladada al mercado estadounidense.

Las consecuencias a largo plazo son negativas para todos los actores: las empresas estadounidenses enfrentan márgenes más estrechos, los consumidores pagan precios más altos y los países exportadores pierden acceso a uno de sus principales mercados, obligándose a buscar destinos alternativos. El estudio, firmado por Julian Hinz, Aaron Lohmann, Hendrik Mahlkow y Anna Vorwig, concluye que los aranceles no benefician a nadie y terminan erosionando el comercio global. En suma, el proteccionismo de Trump se revela como un autogol estratégico que debilita tanto a la economía estadounidense como al sistema comercial internacional.



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