Oscuro Claro
El método veneciano de las antiguas oligarquías, basado en colocar agentes de control en ambos bandos para polarizar a la sociedad entre izquierda y derecha e impedir que se reconozca la mano del titiritero oculto, se manifiesta hoy en una estrategia de tensión donde el asesinato de Charlie Kirk y otros episodios recientes encajan en un patrón de caos calculado para frenar el surgimiento de un nuevo orden multipolar.

Por José Luis Preciado

La estrategia de tensión, según los análisis del geoestratega Dennis Small (EIR) (1) y el historiador Harley Schlanger (The LaRouche Oorganization) (2), se ha convertido en el eje oculto que une los episodios de violencia, asesinatos y provocaciones políticas que estremecen al mundo. Ambos expertos describen una dinámica planificada que va mucho más allá del asesinato del activista estadounidense Charlie Kirk, interpretado por los grandes medios como un simple conflicto ideológico entre izquierda y derecha. Small y Schlanger coinciden en que este crimen, junto con ataques como el bombardeo israelí en Catar, el presunto ataque de drones en Polonia atribuido a Rusia, el derrumbe del gobierno francés, las provocaciones en Venezuela y las amenazas de Washington de intervenir en Brasil, no son hechos aislados, sino eslabones de una cadena deliberada para sembrar caos global.

Small advierte que esta violencia no es producto del azar, sino de operaciones encubiertas que crean miedo, ingobernabilidad y polarización, siguiendo el patrón histórico de la “estrategia de tensión” italiana de los años setenta, cuando atentados atribuidos a extremistas de izquierda o derecha —muchos vinculados a redes como Gladio— justificaron estados de excepción, represión y leyes de emergencia. Hoy, el mecanismo se repite: ataques aparentemente imprevisibles, impulsados por lo que él llama terrorismo estocástico, inducen a la población a renunciar a sus libertades en nombre de la seguridad, como ocurrió tras el incendio del Reichstag o el 11 de septiembre de 2001. Según Small, individuos aparentemente solitarios pueden ser moldeados y activados por redes de inteligencia para ejecutar crímenes que mantienen a los verdaderos responsables bajo una cómoda negación plausible.

Como recuerda Small, el estadista y economista estadounidense Lyndon LaRouche insistía en que existe una intención política deliberada proveniente de un círculo de poder que él no define únicamente como fuerzas financieras internacionales, sino como banqueros sinarquistas. Este concepto es clave para comprender el proceso actual, porque el sinarquismo fue estudiado a fondo en Estados Unidos, especialmente por los servicios de inteligencia en la década de 1930, bajo el rótulo de grupos nazicomunistas. Se trataba de organizaciones creadas por agencias de inteligencia que, según la circunstancia, podían presentarse como nazis o como comunistas, pero que en realidad estaban controladas desde arriba por esos banqueros sinarquistas con sede en Londres, “una fuerza oligárquica que está dispuesta a hacer cualquier cosa —cualquier cosa— para impedir que el mundo adopte una alternativa a su sistema en bancarrota”. (3)

El fin del orden unipolar occidental y el auge de la arquitectura multipolar asiática abren una encrucijada histórica de peligros extremos y oportunidades sin precedentes

LaRouche comparó este proceder con el método veneciano de las antiguas oligarquías, que consiste en colocar agentes de control en ambos bandos con el objetivo de polarizar a la sociedad entre izquierda y derecha, de modo que nadie pueda reconocer la mano del titiritero que maneja todo el proceso desde las sombras.

“Se guían por décadas de malvadas investigaciones realizadas por personas como William Sargent, Kurt Lewin y Eric Trist en el Instituto Tavistock de Londres sobre las formas en que puede utilizarse el terror y el caos intencionadamente para hacer que las personas sean más sugestionables y maleables a políticas que, de otro modo, rechazarían de plano.” (íbidem)

Schlanger refuerza esta lectura al señalar que los medios encuadran el asesinato de Charlie Kirk en una narrativa que exacerba la polarización, y que cumple dos objetivos: presentar el crimen como un ataque ideológico que podría desembocar en una “guerra civil” estadounidense, y desviar la atención de la verdadera disputa: la quiebra del sistema financiero transatlántico y el avance de un nuevo orden económico liderado por los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái. Esta estrategia busca impedir que Estados Unidos y Europa se sumen a una arquitectura multipolar, empujándolos en cambio a guerras y crisis que justifiquen rescates bancarios, vigilancia masiva y censura. Casos históricos como el asesinato de Kennedy, el 11-S, el golpe de Ucrania en 2014 o la financiación de Hamas son citados como precedentes de operaciones de falsa bandera que sirvieron para reforzar el control oligárquico.

Ambos analistas subrayan que el objetivo final es mantener el poder de una oligarquía financiera que manipula tanto a izquierda como a derecha para dividir a las sociedades y frenar cualquier reforma del sistema bancario occidental. En lugar de debatir sobre las verdaderas causas de la crisis, la población es arrastrada a enfrentamientos artificiales, como ocurrió con el Tea Party y Occupy Wall Street tras la crisis de 2008, cuando sectores con demandas comunes fueron enfrentados hasta neutralizar su fuerza. Reconocer esta estrategia de tensión es, para Small y Schlanger, el primer paso para desmantelar el dominio de una élite que necesita el caos para sobrevivir y para construir un nuevo orden internacional basado en cooperación, desarrollo y soberanía real.

Ucrania es apenas el prólogo del reparto de las cartas de la Historia: Resultados ocultos de la cumbre de Alaska y lo que viene

 

Notas a pie de página

1. Dennis Small, en EIR: Charlie Kirk y la ‘estrategia de tensión’: el qué, el cómo y el porqué. 15 de septiembre de 2025.

2. Harley Schlanger, en The LaRouche Organization: On the Kirk Assassination: Don’t Fall for the Establishment’s Fraudulent Narrative. 15 de septiembre de 2025.

3. Dennis Small, Op.Cit.: Have We Stepped Beyond the Rule of Law, and Into the Abyss? 17 de septiembre de 2025.

 



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