Por Mente Alternativa
El 21 de julio de 2025, Trump Media Group, la empresa de medios propiedad del expresidente Donald Trump que opera la red social Truth Social, anunció una compra de bitcoin por valor de 2 mil millones de dólares. Devin Nunes, CEO de la compañía, explicó que esta inversión busca “asegurar la libertad financiera” de la empresa, protegerla contra la discriminación por parte de instituciones financieras y crear sinergias con el token de utilidad que planean lanzar dentro del ecosistema de Truth Social. Este movimiento simboliza la creciente apuesta personal y empresarial de Trump en las criptomonedas, al tiempo que su administración favorece una regulación más ligera respecto a gobiernos anteriores.
Paralelamente, el mercado de stablecoins, esas monedas digitales diseñadas para mantener un valor fijo en relación con el dólar, está experimentando una transformación de gran alcance bajo el influjo de gigantes financieros como BlackRock. Claudio Celani reportó que tras la aprobación del GENIUS Act por la Cámara de Representantes y la firma de Trump, Circle —una emisora de stablecoins en la que BlackRock ha invertido— superó a Tether como el principal emisor de tokens “dólar”. Esto se debe en parte a que Tether abandonó el mercado europeo por la regulación MiCA, mientras que USDC, la stablecoin de Circle, creció 29 veces su volumen en equivalentes a dólares. Sin embargo, los riesgos de una corrida sobre estas monedas digitales, que deben respaldarse con bonos del Tesoro, podrían causar un colapso financiero.
La revista británica Financial Times reportó que JPMorgan, que hace años calificaba al bitcoin de “fraude”, está cambiando su postura y planea empezar a conceder préstamos respaldados por criptomonedas como bitcoin y ethereum. Aunque no todos los bancos están de acuerdo, con Goldman Sachs aún reacio, esta tendencia coincide con el cambio de clima regulatorio en Washington bajo el segundo mandato de Trump. Morgan Stanley también evalúa ofrecer comercio de criptomonedas en su plataforma ETrade. Por otro lado, The Economist advirtió sobre los riesgos de que las stablecoins, respaldadas por bonos del Tesoro, puedan reducir los costos de la deuda estadounidense, pero a costa de una mayor inestabilidad financiera.
EIR publicó un análisis alarmante que compara el crecimiento explosivo de las criptomonedas y stablecoins con una “explosión nuclear” financiera que amenaza el sistema transatlántico. Mientras que a finales de 2019 el volumen total de criptomonedas era de 212 mil millones de dólares, para finales de 2024 alcanzó 3.25 billones, multiplicándose por 15. En 2025 continuó su expansión. No obstante, estas monedas digitales no están respaldadas por activos reales y su valor depende exclusivamente de la especulación, configurándose como una burbuja financiera gigantesca. Expertos pronostican que para 2030 el mercado criptográfico podría alcanzar los 200 billones de dólares, añadiendo una capa más de riesgo a la burbuja financiera global actual de 2 mil billones.
En particular, las stablecoins, aunque diseñadas para mantener la paridad con el dólar mediante el respaldo en letras del Tesoro estadounidense, son una amenaza inminente. Actualmente suman 250 mil millones de dólares, pero la aprobación legislativa de actos como el STABLE Act y GENIUS Act en EE.UU. facilitará su expansión masiva. Sin embargo, en caso de una corrida sobre estas monedas, la venta apresurada de bonos del Tesoro podría “romper al dólar” y poner en jaque la liquidez del mercado financiero global. En términos gráficos, las stablecoins representan un cartucho de dinamita junto a un reactor nuclear financiero, listos para desencadenar una crisis en cadena.
Esta situación fue advertida desde hace años por Lyndon LaRouche, quien alertó sobre la fragilidad del sistema financiero global, debilitado por la globalización y la dependencia de los mercados financieros globales en lugar de la producción soberana nacional. La deuda colosal y la proliferación de derivados financieros han creado un entorno propenso a un colapso en cadena, donde la explosión de la burbuja criptográfica podría ser el detonante que precipite la crisis planetaria. Así, mientras Trump y sus aliados promueven las criptomonedas y las stablecoins como herramientas financieras del futuro, las advertencias de EIR ponen en evidencia que esta apuesta conlleva riesgos sistémicos que podrían desatar la próxima gran explosión financiera mundial.