Por Mente Alternativa
En un análisis publicado originalmente en United World International por Fabrizio Verde, periodista y director de l’AntiDiplomatico, se plantea que el reciente acercamiento entre Italia y Turquía podría convertirse en el núcleo de un nuevo eje mediterráneo multipolar. Este viraje en la geopolítica regional se perfila como un intento audaz de superar la subordinación tradicional de Roma al eje euroatlántico y proyectar una arquitectura autónoma en el Mediterráneo que articule Europa, Asia y África sin depender de los dictados de Bruselas o Washington.
La reunión entre la primera ministra Giorgia Meloni y el presidente Recep Tayyip Erdoğan no fue un simple acto diplomático. Sus acuerdos en comercio, tecnología e infraestructura reflejan una voluntad común de transformar el Mare Nostrum en un espacio estratégico de cooperación. El auge del comercio impulsado por la Iniciativa de la Franja y la Ruta ha reforzado el rol del Mediterráneo como centro logístico global. En este contexto, Turquía e Italia, situadas en puntos geográficos clave, pueden consolidar una alianza económica, energética y tecnológica que promueva la estabilidad y autonomía regional. El eje mediterráneo multipolar se erige así como alternativa a la creciente presión de los bloques occidentales, fomentando rutas euroasiáticas independientes del control estadounidense y de la OTAN.
La apuesta también tiene implicaciones políticas profundas. Aunque no se abordó en la cumbre la cuestión de Chipre del Norte, Verde sugiere que Italia podría reconocer de facto a la República Turca del Norte de Chipre, rompiendo con el dogma impuesto por la UE. Esto socavaría la influencia franco-griega en el Mediterráneo oriental y fortalecería la alianza con Ankara. Más allá de esta cuestión, lo crucial es el papel que ambas naciones podrían jugar en una integración mayor con el bloque BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái. Frente a una Europa arrastrada por la guerra en Ucrania y sometida a intereses ajenos, el eje mediterráneo multipolar encarna una propuesta de paz, neutralidad y desarrollo sustentada en la cooperación soberana.