Por Mente Alternativa
China ha dado inicio a la construcción de un megaproyecto sin precedentes: la central hidroeléctrica más grande del mundo, ubicada en el Gran Cañón Yarlung Tsangpo, en el Tíbet. Este cañón, considerado el más profundo del planeta con hasta 6000 metros de profundidad y 500 km de longitud, ofrece condiciones geográficas extremas. La altura media del emplazamiento es de 3300 metros sobre el nivel del mar, y el tramo elegido para la obra cuenta con una caída natural de 2000 metros en apenas 50 km, lo que lo hace ideal para la generación hidroeléctrica a gran escala.
Más allá del desafío topográfico, el proyecto enfrenta un riesgo sísmico extremo: el área ha registrado terremotos de hasta 8.6 grados de magnitud. La infraestructura deberá resistir los temblores más violentos conocidos por la ciencia. Pese a ello, las proyecciones indican que la planta generará hasta 300 mil millones de kilovatios-hora anuales, una cifra suficiente para abastecer toda la demanda eléctrica de un país como Italia con amplio excedente, o cubrir el 25% del consumo total de Rusia.
Este ambicioso desarrollo será, según ingenieros y analistas, la estructura de ingeniería más grande y compleja jamás construida. Como es previsible, se anticipan fuertes críticas desde Occidente sobre sus potenciales efectos ecológicos y geopolíticos, particularmente en relación con India. Sin embargo, desde una perspectiva técnica, el proyecto representa el pináculo de la ingeniería moderna y reafirma la capacidad de China para redefinir los límites de lo posible.
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