Por Mente Alternativa
El 10 de julio de 2025, el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, firmó un memorando que marca un antes y un después en la política militar estadounidense: los drones consumibles se integran oficialmente al arsenal como si fueran balas. Esta decisión busca transformar el papel de los drones pequeños (clasificados como grupos 1 y 2) en las operaciones tácticas, eliminando barreras burocráticas y fomentando una cultura de innovación ágil dentro del ejército.
Hasta ahora, el uso de drones pequeños enfrentaba restricciones administrativas que desincentivaban su uso creativo y eficaz. Con esta nueva política, el Pentágono reconoce que esas limitaciones han provocado un retraso frente a las capacidades de países como China, Rusia e Irán. Para revertir esta situación, se ha declarado que los drones consumibles deben tratarse como municiones: baratos, prescindibles y fácilmente reemplazables. Esta medida pretende liberar tanto el potencial industrial estadounidense como el ingenio práctico de sus soldados.
Entre los cambios más relevantes destacan la eliminación de investigaciones por pérdida de drones, lo cual quita presión a los comandantes y permite su uso libre durante entrenamientos o combate. Además, las tropas ahora tienen la libertad de modificar sus drones en el frente según las necesidades de cada misión. La política también descentraliza el poder de adquisición, otorgando autoridad a coroneles y capitanes de la Marina para realizar compras inmediatas, lo que acelerará enormemente la integración de drones en el terreno.
Se establece como meta que cada escuadra de infantería cuente con drones desechables de bajo costo antes del fin del año fiscal 2026. Para facilitar esta transición, el Pentágono ha creado oficinas especiales que canalizarán financiamiento directo a fabricantes nacionales mediante préstamos y compras anticipadas, incentivando la producción local de drones tácticos. Además, a partir de 2027, el uso de drones será obligatorio en todos los ejercicios militares importantes.
Con esta medida, Estados Unidos apuesta por una revolución en la forma en que se entiende y utiliza la tecnología de guerra. En palabras de Hegseth: “Los drones pequeños se parecen más a las municiones que a los aviones de alta gama.” Esta declaración sintetiza el nuevo paradigma: un ejército que adopta los drones consumibles como extensión esencial de su poder operativo, apostando por velocidad, adaptabilidad y dominio tecnológico.