El concepto de Occidente en su fase terminal deja de ser una metáfora cuando los archivos del caso Epstein exponen la podredumbre moral de las élites que gobiernan la civilización liberal moderna. Trump no solo no representó una salida estructural, sino que terminó funcionando como un engaño histórico, incapaz de romper con la lógica profunda del sistema que decía combatir. No existe una fuerza interna capaz de salvar a Occidente, porque está gobernado por élites puramente satánicas, en el sentido estructural del término.
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