Los hechos confirman nuestra hipótesis: el cerebro del orden ultraglobalista no es EEUU, sino la aristocracia de Londres y Europa

En un mundo donde las narrativas geopolíticas suelen simplificar las relaciones de poder bajo la hegemonía estadounidense, surge una pregunta incómoda: ¿es Estados Unidos realmente el cerebro del orden ultraglobalista, o este papel corresponde a una alianza más antigua y sofisticada, centrada en Londres y Europa? Los hechos recientes parecen confirmar lo segundo, revelando una red de poder aristocrático y ocultista que trasciende las fronteras nacionales y desafía las narrativas convencionales.